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Referendum YALas formaciones políticas Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya Verds, Chunta Aragonesista, EQUO, Compromís, Confederación de Los Verdes, Alternativa Socialista, Izquierda Anticapitalista, Espazo Ecosocialista Galego, Batzarre, reunidas esta mañana en la sede del Ateneo de Madrid han acordado hacer pública esta declaración conjunta.

 La grave situación de crisis económica, social, ambiental y política que vive nuestro país ha propiciado la abdicación del monarca y el intento acelerado de imponer al pueblo otro rey, sin que la voluntad del pueblo sea tenida en cuenta.

El 70% de la población de este país no tenía edad de votar cuando en 1978 se aprobó la actual Constitución. Por eso exigimos que el pueblo, en el que reside la soberanía, hable y decida, a través de un Referéndum, si quiere Monarquía o República, si quiere Monarquía o Democracia, y apostamos decididamente por abrir un proceso constituyente donde todas las instituciones puedan ser elegidas por la ciudadanía.

Por ello, hacemos un llamamiento a las fuerzas políticas, sociales, culturales y a todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que quieren ejercer su legítimo derecho a decidir cómo queremos gobernarnos, a reclamar juntos un Referéndum para que el pueblo decida e iniciar el camino a un país más justo, más democrático y más solidario.

 Así mismo queremos impulsar y apoyar cuantas movilizaciones e iniciativas populares tengan entre sus objetivos lo antes descrito y, especialmente, las convocadas para este fin de semana y para el próximo día 11 de junio cuando se debata el Proyecto de Ley de Abdicación.

Esta ‘Declaración del Ateneo’, firmada por las antedichas formaciones, queda abierta a cuantas fuerzas políticas, sociales, culturales, sindicales y personas quieran sumarse a ella.

En el Ateneo de Madrid, a 5 de junio de 2014

Abdicación.Ayer 2 de junio el antidemocrático Jefe de Estado Juan Carlos I anunció que abdicaba la Jefatura del Estado en favor de su hijo el Príncipe Felipe.

A penas una semana después del mayor golpe sufrido por el sistémico bipartidismo español, la más que controvertida monarquía borbónica anuncia un apaño de sucesión relámpago con el que intentar perpetuar una antidemocrática institución impuesta por el genocida Franco.

El Régimen surgido de la inacabada transición y apuntalado en la obsoleta Constitución de 1978 hace aguas por todos sus flancos, y la ciudadanía española no debemos dejar pasar esta oportunidad para hundirlo definitivamente. El paro, los desahucios, la destrucción de la sanidad y de la enseñanza pública, las tensiones territoriales, y demás problemas actuales son meros engranajes de todo un sistema coronado por la monarquía borbónica.

El Régimen y sus lacayos (PP y PSOE) pretenden cocinar una sucesión sin el más mínimo ápice de talante democrático, y como ya en su día hizo la dictadura franquista con Juan Carlos I, ahora se pretende endiñarnos otros 30 o 40 años de monarquía felipista.

De aquí a que se produzca la sucesión (se habla de entorno al 16 de junio), la ciudadanía republicana debemos marcarnos dos objetivos; la convocatoria de un referéndum vinculante en el que la ciudadanía elija entre Monarquía o República, y la creación de una Comisión de Investigación que audite a la institución monárquica y que esclarezca de donde y como ha amasado está su ingente fortuna.

El referéndum como tal únicamente es el medio por el que alcanzar nuestro verdadero fin, la III República. Una República que únicamente no debe ceñirse a un cambio de cromos de un Monarca por un Presidente de la República, sino que debe representar un verdadero cambio político, económico y social.

Al hablar de la III República debemos hablar de ella como alternativa anticapitalista y vía al Socialismo. La reivindicación republicana tiene hoy más vigencia que nunca, y únicamente a través de un Proceso Constituyente Republicano podremos construir un nuevo sistema que priorice los derechos e intereses de la ciudadanía a los de especuladores y a los de los mercados, en el que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley y en el que existan verdaderos mecanismos de participación democrática, que garantice la educación, la sanidad pública y los servicios sociales a toda la ciudadanía sin importar su origen o situación legal, que a través de la nacionalización y de la planificación de los sectores estratégicos de la economía se garantice el empleo y la soberanía económico-financiera del Estado, que a través de un sistema federal garantice el derecho de autodeterminación y que de acomodo en una España republicana a las distintas regiones y naciones que conforman el Estado Español, que de forma efectiva garantice la laicidad del Estado y garantice el escrupuloso respeto de los derechos de creencia y culto de toda la ciudadanía, y en el que en definitiva dejemos de ser súbditos para convertirnos en verdaderos ciudadanos.

Estemos a la altura del momento histórico que estamos viviendo, mantengamos la movilización republicana hasta el último momento, y hagamos todo lo posible por conquistar la plena democracia que el fascismo nos quitó en 1936.

¡No a la sucesión monárquica!

¡Viva la República!

¡A por la Tercera!

Pasen y lean:

El sábado 9 a las 16.00 h Europa nos “rescató”. En medio de la Eurocopa, de Roland Garrós y del Premio de Canadá de Fórmula 1. Un buen momento para encontrar a todo el país delante de la pantalla y con pocas ganas de salir a la calle y perderse el estreno de la Roja. Que los bancos españoles necesitaban ese dinero se sabía hacía meses, pero se ha esperado al momento oportuno para solicitar un rescate, que encima nos venden como una gran victoria.

El domingo 10, presionado por todos los flancos, nuestro presidente se dignó a comparecer ante los medios -sin preguntas de los periodistas, fiel a su estilo, que para eso tiene mayoría absoluta- para decirnos que nos ha salvado de la intervención, que sólo se han pedido 100.000 millones de euros para la banca y que los ciudadanos podemos estar tranquilos: ahora nuestros ahorros y nuestras casas están más seguros.

¿Cómo se puede mentir tanto a un país? ¿Cómo un Presidente que dentro de su programa electoral estableció no dar ni un duro más a la banca puede seguir gobernando después de incumplir esta promesa? ¿Cómo se pueden inyectar 23.000 millones de euros de dinero público a la fallida Bankia, que ya había recibido 4.000 millones, y que Rodrigo Rato se retire con una indemnización de 2 millones de euros? ¿No debería estar en la cárcel por malversación de fondos públicos? Y nuestro Presidente, ¿no debería dimitir ante la imposibilidad de cumplir sus promesas?

El Rescate en 10 puntos: que no te vendan la moto!

1.El dinero procedente del fondo de rescate europeo (FEEF) se inyecta en el FROB (el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), un organismo público dependiente del Estado español que inyecta liquidez a los bancos con problemas.

2.El dinero procedente de Europa, por tanto, no va directo a los bancos como nos quieren hacer creer, sino a una entidad pública de la que responde el Estado, que actúa de aval. Esto significa que si algún banco de los que recibe dinero a través del FROB no puede después devolverlo, el banco no responde, responde en última instancia el FROB, es decir, el Estado, es decir, nosotros los ciudadanos.

3.Los 100.000 millones de euros ingresados por el Estado en concepto de préstamo se contabilizan en los presupuestos como una deuda de 100.000 millones, más los intereses que devengue dicho importe. Dichos intereses los paga también el Estado, no los bancos, cuidado, es decir: nosotros los ciudadanos.

4.Europa exige a España que dé garantías suficientes (como en cualquier otra transacción de crédito) de que puede devolver el préstamo y los intereses. Esto significa que tenga “saneado” su presupuesto y que mantenga el déficit a raya.

5.Si en el presupuesto acaba de contabilizar una deuda de 100.000 millones de euros, el presupuesto no puede nunca cumplir los objetivos de déficit a menos que se ahorre y se ingrese por otro lado. Traducido a la práctica esto significa: más recortes y subidas de impuestos (que no sé por qué me da que va a ser el IVA de los consumidores, y no el impuesto de las SICAV (esas sociedades de inversión de grandes fortunas que solo cotizan al 1%)).

6.El Estado español lleva muchos meses financiándose a intereses muy elevados. Esto significa que si antes para obtener un crédito pagaba el 2,4% de intereses, ahora paga el 6%. Esto es así por dos razones:

7. Cuanta más incertidumbre se vierta sobre la solvencia de España, más intereses tiene que pagar el país para conseguir financiación, lo cual beneficia a los prestamistas, que en lugar de un 2,4% de intereses se llevan un 6% (y estamos hablando de mucho dinero).

8.Las cajas españolas, que se han sumado al carro de los excesos políticos y constructivos durante años, obteniendo con ello ingentes beneficios, están arruinadas desde hace tiempo porque forman parte de esa burbuja inmobiliaria que ningún Gobierno ha tenido el valor de pinchar. Eso lo saben los bancos e inversores de fuera, y están temerosos de invertir en ellos.

9.Ahora se supone que con el préstamo europeo pagamos menos intereses, ¿pero a cambio de qué? ¿De nada? Vayamos al último punto:

10.Esta dinámica de préstamo+intereses es la misma que ha tenido al continente africano sometido durante décadas, si no siglos. El país está tan endeudado y es esclavo de unos intereses tan altos que todo lo que ingresa va a parar a la devolución de dichos intereses. Para poder hacer frente a estos pagos, el país privatiza y vende toda su riqueza nacional y explota a los trabajadores y habitantes hasta límites inhumanos. África queda lejos, pensamos, pero Grecia no tanto. Y vamos derechitos al mismo resultado. Misma estrategia = mismo resultado.

¿Qué podríamos hacer?

◦Dejar caer a los bancos y a sus accionistas, garantizando los depósitos de los ciudadanos corrientes.

◦Nacionalizar los bancos: sus pérdidas pero también SUS BENEFICIOS. Actualmente, cada vez que el estado nacionaliza algo, sanea sus pérdidas con dinero público y, cuando ese algo empieza a dar beneficios, lo privatiza. Las pérdidas por tanto las pagamos los ciudadanos; los beneficios van a manos privadas.

◦Obligar a los bancos a sacar al mercado todas las viviendas que tienen en stock. Obligarles a declarar dicha devaluación del valor como pérdidas en sus estados contables. De esta forma se conseguiría poner en el mercado cientos de miles de pisos a precios sociales de compra y alquiler, con la consiguiente reducción real del precio de la vivienda.

◦Elecciones anticipadas. Un Gobierno que incumple reiteradamente su programa electoral debería estar obligado a convocar elecciones anticipadas para confirmar que sigue contando con el apoyo de los ciudadanos que le votaron convencidos de que iba a realizar otras políticas.

◦Referéndum popular. Un rescate europeo que nos esclaviza durante generaciones, prolongar la edad de jubilación, rescatar a Bankia con nuestro dinero, abaratar el despido, recortar en sanidad, recortar en educación, subir los transportes públicos… Todo esto afecta vitalmente nuestro a bienestar, por lo que debería someterse a referéndum. Actualmente disponemos de la figura del referéndum popular: ¿por qué no se usa? ¿Por qué no la reclamamos?

◦Denunciar a los responsables financieros y políticos de la crisis. Llevarlos ante los tribunales. Embargarles el patrimonio, el sueldo y la jubilación (lo tengan en Cáceres o en las Islas Caimán) hasta que hayan devuelto todo lo que deben. Hay muchas iniciativas en este sentido a las que te puedes sumar.

◦Mientras todo esto sucede, no podemos estar en casa mirando la final de Roland Garros. Si no cambiamos las cosas nosotros, no las cambiará nadie. En unos años podemos vernos, en lugar de viviendo, sobreviviendo.

¡Tomemos las riendas de nuestras vidas!

Hay miles de plataformas y movimientos a los que te puedes sumar para cambiar las cosas, aunque solo tengas una hora de tiempo libre a la semana. Muchas personas pequeñas, en muchos lugares pequeños, introduciendo cambios pequeños pueden cambiar el mundo.

 

Extraído de: El “Rescate” explicado en 10 puntos – ¡Democracia real YA!

Ante los últimos vergonzosos acontecimientos  protagonizados por la familia real española, son muchas las voces que hasta ahora no se habían posicionado al respecto y que en este momento relaman la abdicación de Juan Carlos I, la necesidad de un referéndum en el que la ciudadanía elija república o monarquía, o la instauración de la III República. Mientras tanto, en los mentideros madrileños se comenta que la Zarzuela ya ha echado a rodar toda su maquinaria protocolo-propagandística  para preparar la sucesión de Juanito I y salvar de la mejor forma posible la crisis en la que se haya enfangada la monarquía española.

Por lo mencionado en el párrafo anterior, el discurso republicano está hoy más vivo que nunca, y cuestiones como la del referéndum, la abdicación o la instauración de la República son hoy más escuchadas que nunca.

Antes que nada, me gustaría aclarar dos conceptos; Referéndum y República. El Referéndum es un mecanismo democrático que da la opción de que la ciudadanía manifieste su voluntad al respecto de una cuestión en concreto, mientras que República es un sistema político sinónimo  a su vez de plena democracia, ya que en él todos los ciudadanos del estado en cuestión tienen los mismos derechos y obligaciones de forma totalmente veraz.

Al hablar sobre la hipotética y futura instauración de la III República Española, la mayor parte de las voces republicanas (ya sean partidos políticos, asociaciones republicanas o republicanos anónimos) suelen coincidir en la petición de un referéndum que permita a la ciudadanía manifestar su voluntad al respecto. El referéndum que a priori parece indispensable para llegar a la ansiada III República, es una peligrosa arma de doble filo totalmente inadecuada para esta cuestión.

En la cuestión republicana, el hecho democrático no reside en la utilización de un referéndum que de la opción de elegir entre república o monarquía, sino que únicamente y exclusivamente el hecho democrático radica en la instauración de la III República Española, y por consiguiente en la instauración de la plena democracia. 

Por muy mal que suene, podemos afirmar que la ciudadanía española carece de la madurez político-democrática necesaria para responder correctamente ante semejante situación. Esta última no es una afirmación baladí ni un desprecio gratuito hacia el grueso de la ciudadanía, sino que es una realidad que se puede ratificar contrastando  los resultados de los últimos procesos electorales acontecidos en este país. En las pasadas elecciones generales del 20 de noviembre, ante una situación de brutal crisis económica, la ultraderecha neoliberal representada por el Partido Popular alcanzo el gobierno gracias a los votos de la clase trabajadora española. ¿Qué ha hecho el señor Rajoy nada más llegar al poder?, estrangular  a la clase trabajadora mediante una indecente Reforma Laboral, e iniciar una orgia de desenfrenados recortes. ¿Acaso no aventuraba este oscuro panorama la ciudadanía española?, claro que sí, pero aun así lo alzo al poder.

Con el caso de la hipotética instauración de nuevo de la Republica en España podría suceder lo mismo, la practica totalidad de la población reconoce a la monarquía como un ente arcaicamente antidemocrático, corrupto e innecesario, pero aun así gran parte de la población se considera monárquica o juancarlista. ¿Cómo reaccionaría esta población ante un hipotético referéndum? ¿Estarían a la altura de la decisión? Y más aun teniendo en cuenta la probable presión que ejercería tanto la derecha política como la caverna mediática para perpetuar el actual sistema monárquico.

Por todo ello, es necesario que los republicanos actualicemos nuestro discurso dejando de lado la cuestión del desdichado referéndum. Nosotros queremos instaurar la plena democracia, no que se nos deje elegir entre democracia o no democracia. A buen seguro que cuando llegue este transcendental momento habrá republicanos de nuevo cuño que pidan un referéndum vinculante (bien por ellos), pero nosotros los republicanos de convencimiento  tenemos que exigir la instauración de la III República y por consiguiente la instauración de la plena democracia sin ningún tipo de condición ni tapujo.