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Fiesta PCE 2012

Publicado: septiembre 19, 2012 en Partido Comunista de España, PCE

Como todos los años se aproxima el mes de septiembre y con él la Fiesta del PCE. En esta ocasión la Fiesta tendrá lugar los próximos días 21, 22 y 23 en el Parque Dolores Ibárruri de San Fernando de Henares (Madrid).

Como viene siendo la tónica general de esta fiesta desde que se empezase a celebrar hace ya unas cuantas décadas, durante todo este fin de semana música, gastronomía, literatura y cultura se darán cita en Madrid para el disfrute de todo aquel que se quiera pasar por la Fiesta del Partido Comunista de España.

En esta ocasión la música vendrá de la mano de EXCÓMUNION, FRAC, REPERCUSIÓN, LOS CHICOS DEL MAÍZ, REINCIDENTES, y como no del tradicional festival flamenco.

Durante estos tres días la presentación de libros y documentales, las charlas y conferencias, las decenas de stands de movimientos sociales y partidos internacionales, y demás actividades organizadas no dejaran ni un solo segundo al aburrimiento.

Entre todas las actividades de este año destacan la presentación del último libro de Julio Anguita en la cual participará Alberto Garzón, un coloquio político-sindical en el que participaran Cayo Lara (Coordinador General IU), Cándido Méndez (Sec. Gral. UGT) e Ignacio Fernández Toxo (Sec. Gral. CCOO), y como no el mitin central de la Fiesta en el que participarán Julio Setién (Alcalde de San Fernando de Henares), José León (Sec. Gral. UJCE), Cristina Simó (Sec. De Mujer PCE), Daniel Morcillo (Sec. Gral. PCM) y José Luís Centella (Sec. Gral. PCE).

En definitiva, este fin de semana vuelve a tener lugar a escasos kilómetros de Madrid la principal fiesta de los comunistas y de la Izquierda española en general.

Más información:

http://www.fiesta.pce.es/2012/index.htm

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Ha muerto Santiago Carrillo Solares, el de las tres vidas: la lucha antifascista desde los ideales comunistas, el proceso normalizador de la Transición y su adscripción a posiciones modernizadoras que, por ejemplo, lo acercaron mucho a las propuestas de ZP al principio de sus dos mandatos.

Lo conocí a mediados de los setenta en el piso de la Fundación de Investigaciones Marxistas en la calle Alameda. Preparábamos la fase final de la legalización y, algo después, las primeras elecciones generales. Su voz había vibrado hablando del ruido de sables en la reunión de Capitán Haya, donde confirmamos que no estábamos por procesos separatistas y aceptábamos la bandera como parte de un texto constitucional; después alguien añadió, pero fuera de la reunión, una aceptación de la corona que no se discutió.

Tenía prisa. Prisa por ocupar el espacio moderado de los socialistas y sus cuarenta años de vacaciones, como repetía Tamames. Prisa por adquirir no exactamente notoriedad, sino una respetabilidad que lograra superar su imagen, la imagen que de él había labrado el franquismo. Prisa que lo llevó a adaptar el partido a través de métodos de urgencia a una desactivación que convenía a la paz social requerida por la llamada Transición.

Recuerdo uno de sus argumentos, a raíz de sus declaraciones en una de las universidades más reaccionarias de los Estados Unidos: si quitamos el leninismo, en las próximas elecciones subiremos al 25%. Aquí hay que enganchar la creación del Eurocomunismo.

Y recuerdo su mantra cuando las cosas empezaron a torcerse a principios de los ochenta (nunca superó que no pasáramos del 10%): a mí no me jodáis, venía a decir, que si yo quisiera, fuera del partido, sería una personalidad de relumbrón.

Pero de todas formas, en su vida primera, Carrillo fue un dirigente con valor, que se atrevió a todo, incluso a sustituir a Dolores antes de tiempo. No debemos,  en ningún caso, ocultar lo positivo: fue un luchador antifascista notable e incansable hasta el final de esta etapa.

Precisamente se va Carrillo en el momento en que la conciencia de que no fue una Transición tan modélica empieza a extenderse y cristalizar. Por una parte se habla de la necesidad de una segunda Transición; por otra, se habla de que es inevitable un periodo constituyente, dado el desgaste político, la voladura de la Constitución y la erosión multiplicadora que ha supuesto la crisis. Pero Carrillo se ha ido antes, en plena etapa de condensación de esta crisis política e ideológica.

Pero hay algo que sí ha impactado fuertemente en el ámbito de sus ideas: la crisis de la socialdemocracia. Todos los militantes que a partir de 1984 se fueron con él, acabaron en el PSOE. Él (que, por cierto, nunca fue expulsado del PCE a pesar de lo que se dice), los acompañó hasta la puerta, incluida parte de su familia, y se quedó fuera. Y lo mismo que en una etapa anterior se “enamoró” (era muy enamoradizo) de Suárez, tuvo el mismo flechazo político de Zapatero; y ahí se refugió. Era la idea de una nueva formación, más allá de la socialdemocracia, fresca y mediática, europeísta, que pudiera superar algo que él no dejó nunca de repetir: la política ya no es la lucha clase contra clase. Una formación que conectara con la construcción civilizada de la Europa de los ciudadanos frente a la Europa de los mercaderes. Y este derrumbe de la modernidad, después de la caída del Muro de Berlín, sí le ha pillado de cabo a rabo. Esta orgía de los mercados sí ha llegado a conocerlo Santiago con plena intensidad. Quizás por eso, buscando siempre agarrarse a las ramas del futuro, apoyó la necesidad de crear ciertas formaciones superadoras a la vez de IU y del PCE. Aunque hay que reseñar otra de las características de Santiago: desde el principio sabía que la realidad no podría derrotarlo jamás. ¿Qué hacía entonces? Cuando la realidad, como si fuera una chaqueta, no le cabía en la maleta de su pensamiento, recortaba la chaqueta hasta que cabía. Y lo sabía. Sabía que lo estaba haciendo. Pero también sabía que era un truco necesario para cualquier superviviente, y más para él, que era un superviviente profesional.

Participamos juntos en su primera (desde los años 70) y segunda vida (casi entera). En la tercera hubo que partir peras, máxime cuando mantenía la idea que tras él ya no podía existir el PCE. Además, en cierto grado, aunque seguía su entrañable relación con los viejos camaradas, había cambiado la épica de la resistencia (“Con los zapatos puestos tengo que morir”, Alberti) por un supuesto discurso de inteligencia modernizadora. Nadie supo nunca esconder mejor las derrotas que él. La segunda parte del libro que estoy escribiendo empieza con la muerte de Santiago; se llama: “La disciplina de la derrota”.

Que la tierra te sea leve, Santiago.

 

Felipe Alcaraz
Exdiputado y ex secretario general del PCA

La X Asamblea Federal de IU se presenta como una oportunidad para dar respuesta al reto de la Izquierda en estos momentos clave de la lucha de clases, en la que el capitalismo del siglo XXI, el especulativo, a través de sus brazos, el armado, con la OTAN, el político, con los partidos de la derecha autoritaria, y el social, desde los movimientos anti-política, trata de consolidar su dominio ideológico imponiendo un nuevo modelo de relaciones sociales y laborales sustentado en un nuevo sistema institucional, que dé soporte constitucional a una nueva correlación de fuerzas.

En este nuevo sistema que se pretende imponer, los derechos no existen. La vivienda, el trabajo, la sanidad, la educación, etc. deben administrarse como negocios sobre la base de la rentabilidad económica porque no existen servicios públicos sino oportunidades para el negocio. Creen que la liberalización debe ser lo más amplia posible y las relaciones laborales deben de estar desregularizadas.

Para avanzar en sus objetivos deben separar a la población de la política. Para ello los partidos son desautorizados todos por igual, los sindicatos, difamados, las movilizaciones se convierten en problemas de orden público y hasta las organizaciones empresariales deben de ser desarticuladas para que sea el capital especulativo, a través de sus terminales, quien imponga sus decisiones directamente, sin intermediarios, con la mínima contestación posible.

En este marco, el retroceso de la situación de la mujer es un elemento ideológico de primer orden para recuperar el control de la familia tradicional como instrumento al servicio de la ideología dominante.

Al mismo tiempo, necesitan difuminar las caras de los culpables de la crisis. Ahora se culpabiliza a la ciudadanía, a la que se le dice que ha ‘vivido por encima de sus posibilidades’, y cambian también el significado de la palabra austeridad. En lugar de significar una gestión adecuada y sin excesos de los recursos públicos para cumplir con las necesidades de la sociedad, quieren utilizar la austeridad para justificar recortes y eliminar derechos sociales.

En la misma lógica, la culpa que tienen la Banca en la crisis se cambia por la criminalización de ayuntamientos y autonomías para recuperar un Estado centralista, mas fácil de controlar. El objetivo de esta ofensiva ideológica de la derecha es romper la acumulación de fuerzas que empezaba a producirse contra el bipartidismo y los causantes directos de la crisis.

Por lo tanto, cada vez está más claro que el capital especulativo, así como la derecha política y económica tienen un proyecto de sociedad que tratan de desarrollar de una forma suave para evitar respuestas, intentando ganar batallas sin plantar cara. Una vez conseguido el dominio ideológico buscaran dar el golpe de gracia, situar fuera del sistema a las fuerzas que lo cuestionen, utilizar todos los instrumentos que se han ido construyendo estos años para que la ‘nueva dictadura’ entre sin violencia, aunque a la hora de la verdad aparecerá la fuerza (ya está apareciendo), es decir, toda la violencia institucional que sea necesaria para mantener su dictadura.

La derecha, ampliando el camino iniciado por el PSOE, realiza un proceso constituyente para configurar una nueva realidad social e institucional. La Constitución de 1978 le resulta pequeña para sus intereses. Esta Constitución, a pesar de sus debilidades y de dar soporte a la monarquía, tiene potencialidades que, desarrolladas, podrían significar avances sociales e institucionales que ellos entienden que deben ser eliminados y sustituidos por una nueva legislación que permita asentar el dominio del capital sobre la economía y la sociedad.

Por ello, es importante que denunciemos las intenciones de la derecha de desarrollar cambios sin abrir un proceso constituyente y exigir que se abra ese proceso con transparencia, con la participación directa de la ciudadanía que se pretende excluir. Para ello es fundamental impulsar un movimiento en el que la ciudadanía reclame ahora el protagonismo. Debe ganarse la hegemonía en este proceso porque la derecha ideológica nos la disputa en nuestro mismo terreno, en el de las capas populares, y lo hace porque quiere situar a la mayoría de la población a favor de una salida tecnócrata y anti-política de la crisis.

La izquierda debe superar debates testimoniales, vacíos de contenido. Para ello debemos ser capaces de construir un proyecto que confronte con el que el capital especulativo trata de imponer. Debe darse una batalla de las ideas para que la mayoría real ciudadana, la que sufre la crisis, se constituya en mayoría social y política para ser motor del cambio necesario para construir una salida social y democrática a la crisis para avanzar hacia el Socialismo en este siglo XXI.

Debemos construir la alternativa democrática, federal, anticapitalista, republicana que confronte con el plan antidemocrático, centralista, reaccionario que defiende el PP como brazo político del capitalismo especulativo. Éste debe ser el objetivo político de la X Asamblea Federal de IU, es decir, cómo llenar de contenido cultural y social nuestra propuesta y, desde ella, cómo ampliar las alianzas sociales y políticas para ganar esta fase de la lucha de clases, en la que no podemos olvidar el marco europeo y el internacional.

Surge así la necesidad de recuperar, en primer lugar, la democracia, comenzando por revertir la prioridad que ahora se le ha dado a los mercados y romper con la trampa de la deuda, obligando al sector financiero español a cargar con sus propios errores. Se requieren luchas y reformas que sitúen al Estado bajo el control directo de la ciudadanía para permitir iniciativas de democracia directa y participativa que rescaten lo público de los ‘mercados’. La reivindicación republicana y los proyectos constituyentes deben conectar tanto con la resistencia a los recortes como con las demandas de ‘democracia real ya’.

Al mismo tiempo, debemos hacer frente a una integración europea antidemocrática y neoliberal oponiendo un proyecto de integración democrática y cooperativa, con intercambios entre Estados solidarios planificados, y un sistema monetario y financiero controlado democráticamente.

Esta alianza deberá enfrentarse con la previsible intervención de nuestro país por los poderes económicos europeos, bien con el disfraz de un ‘Gobierno de salvación nacional’ o con una ‘dictadura tecnocrática’ descarada. Deben cuestionarse los bloqueos legales, institucionales y jurídicos que posibilitan las políticas de austeridad, empezando por la estabilidad presupuestaria y siguiendo por las reglas del juego de la UE: libre circulación de capitales, prohibición de financiación a través del Banco Central, etc.

Todo esto significa dar un paso más en la Convocatoria Social hacia una mayor implicación con el movimiento sindical y los movimientos sociales en un proyecto de sociedad. De hacerse desde la voluntad de que la mayoría social que nuestras propuestas representan vayan ganando también a la mayoría real de la población. Esta propuesta debe ser objeto de una reflexión amplia y colectiva en el marco de la X Asamblea. Este es el reto.

Artículo de opinión de José Luis Centella, portavoz parlamentario de IU en el Congreso, publicado en Nueva Tribuna

Paulina Ordena García, Aurora Picornell y Soledad Real

Paulina Ordena García (1911 – 1936)

Conocida como Lina Odena –Militante Comunista española, nacida el 22 de enero de 1911 en Barcelona y muerta el 14 de septiembre de 1936 junto al Pantano de Cubillas, Granada.

Dirigente de las Juventudes Comunistas Catalanas, tomó las armas en la Revolución de Octubre en Cataluña. Fue Secretaria General del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas. Formó parte del Socorro Rojo Internacional.

Comandante del Ejército luchó en el Frente Sur al inicio de la Guerra Civil. Lina Odena tenía un batallón que llevaba su nombre. Cuando estaba a punto de ser capturada por las tropas moras de Franco se suicidó en septiembre de 1936.

Aurora Picornell (1912 – 1937)

Nace en Palma de Mallorca en 1912 y muere en Porreres en 1937. Política y sindicalista y una de las principales dirigentes del PCE de Palma de Mallorca. Militante de la Liga Laica de Mallorca. Organizó el sindicato de modistas. Tras la Revolución minera de 1934 impulsó la reorganización del Socorro Rojo Internacional. Fue responsable del Secretariado de la Mujer del Comité provincial de Baleares del PCE. Tras el golpe militar de 1936 fue detenida y fusilada en el cementerio de Porreres.

 

 

Soledad Real (1917 – 2007)

Nace en 1917 en Barcelona y muere en el 2007 en la misma ciudad. Fue una de esas militantes indispensables en la resistencia antifranquista y en el retorno de la democracia a España. Como comunista, fue condenada a 20 años de prisión por la dictadura. Impulsó los movimientos de mujeres y de vecinos, y tuvo una estrecha relación con la Librería de Mujeres de Madrid.

En 1936 ingresa en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña. Colaboró con la movilización contra la rebelión militar y ayudando a la resistencia de la Barceloneta. Participó en la creación de la Alianza Nacional de la Dona Jove. Tras la caída de Cataluña se refugió en Francia, pasando nueve años en campos de refugiados. En noviembre de 1939 las autoridades francesas la devuelven a España. De nuevo en Barcelona, participó en la reconstrucción del PSUC y de las JSUC. Es detenida y condenada a treinta años de cárcel, de los que cumplirá dieciséis. En 1957 quedó en libertad provisional, con prohibiciones de volver a Barcelona y se instala en Madrid, teniendo una participación en el movimiento vecinal a través del Movimiento Democrático de Mujeres. Esta comunista y feminista, como ella se definía volvió a Barcelona donde murió el 6 de febrero de 2007.

 

 

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

El rescate es inútil

ES inútil porque la banca española está quebrada. Si algún día los bancos y cajas pudieran recuperar el 50% de la deuda de promotores y constructores, por importe de 400.000 millones, que ya es una perspectiva optimista, los 100.000 millones de euros que parece que va a prestar Europa apenas bastarían para cubrir las pérdidas. Desde luego, no para restablecer el flujo del crédito a “familias y empresas” como gusta decir Guindos.

Pero es más inútil aún porque con una economía en recesión y en la que la gente está intentando reducir su endeudamiento excesivo todas las recapitalizaciones equivalen a tirar el dinero a la alcantarilla. Que se lo pregunten a los clientes y empleados de Bankia o Banca Cívica que fueron extorsionados por sus entidades para que acudieran a las emisiones de capital del año pasado y que han perdido dos tercios de lo que pusieron. O a todas las personas que han sido engañadas con las preferentes y las subordinadas. La banca española se ha recapitalizado en 38.000 millones de euros entre 2008 y 2011 y no ha servido para nada. Sólo sobreviven aquellos cuyo negocio está fuera, como el Santander y el BBVA.

El rescate sólo tiene una finalidad, proteger a toda la cadena que va desde los especuladores en terrenos hasta los grandes bancos internacionales (a los que bancos y cajas españolas deben 465.000 millones de euros), pasando por inmobiliarias, cajas, bancos españoles privados, para que no pierdan los beneficios ilegítimamente obtenidos con la especulación del ladrillo de los últimos 10 años.

El rescate es dañino

El rescate es dañino porque al final la deuda la asume el sector público. De repente pasaremos a tener un 10% del PIB más de deuda pública lo que se traducirá en más intereses a pagar y, con la tónica del gobierno actual, más recortes. Además, a un tipo de interés del 3%, acaban de sumar tres décimas del PIB al déficit público.

El rescate es dañino porque le va a dar el control a cualquiera: ministros, banqueros y burócratas europeos sobre una parte muy importante del sistema financiero español (las antiguas cajas de ahorros). Y todo acabará privatizado.

Y sobre todo, el rescate es dañino porque con un sector público más endeudado y una parte importante del sector financiero en manos extranjeras, las posibilidades de políticas que conduzcan a salir de la crisis se reducen aún más. Lo cual se traducirá en más paro, más recortes y más sufrimiento para la mayoría de la gente.

Rescatar a la gente  y al sector público

El rescate que se necesita es el de la gente y del sector público. Eso requiere, en primer lugar, aliviar la carga de la deuda hipotecaria originada por la vivienda principal, hasta reducirla a un porcentaje asumible de la renta y, eventualmente, aplazándola para las personas en paro. Y en segundo lugar, denunciar la deuda pública ilegítima, es decir, aquella contraída a consecuencia del rescate a los bancos, de los intereses excesivos pagados por la deuda y, en general, de toda aquella deuda que no esté justificada por un desfase entre los ingresos públicos y los gastos de inversión y mantenimiento de los servicios públicos.

Estas medidas imprescindibles deben recaer sobre los acreedores. En el caso de la deuda pública se puede excluir a los ahorradores particulares y empresas no financieras que apenas llegan al 3,5%. Evidentemente, la devaluación de la deuda y de las hipotecas recaerá especialmente sobre la banca, pero no hay ninguna necesidad de rescatarla sino, por el contrario, de crear una banca pública adecuada a las necesidades reales de la economía y la sociedad españolas. De hecho, habría además que nacionalizar al menos el suelo urbano.

Junto a lo anterior es necesario un aumento de los impuestos. Aparte de la recuperación del impuesto sobre el patrimonio, de la fiscalidad de los ingresos de capital y de la lucha contra el fraude, debe considerarse el aumento de la tributación de las rentas más altas de forma progresiva empezando a partir de los superiores a 30.000 euros anuales, lo que no llega al 20% de los declarantes. La mitad de los asalariados y asalariadas reciben un salario inferior a 19.000 euros al año y el salario medio está en 22.500 euros. También debe evaluarse la implantación un impuesto sobre los activos financieros de las empresas (financieras y no financieras).

Con estas medidas se puede financiar un plan de relanzamiento económico basado en la recuperación de los servicios públicos básicos y en un programa de empleo para todas las personas en paro. A partir de ahí, se puede enfrentar en mejores condiciones la reconversión del modelo productivo basada en las necesidades sociales, la recuperación del medio ambiente y el control democrático de la economía.

¿Qué no es políticamente posible? Pues tendrá que serlo porque lo que no es posible es salvar a la banca y a la gente a la vez.

 

Maite Mola y Paco Jiménez, PCE-EPK e IUN-NEB.

El próximo 14 de Abril conmemoramos el 81 aniversario de la proclamación de la II República. Lo hacemos en unos momentos de recortes en los derechos sociales y de limitación de las libertades colectivas e individuales nunca antes conocidos tanto por su profundidad como por el corto espacio de tiempo en que se están produciendo.

Las políticas neoliberales aplicadas primero por el gobierno de Zapatero y ahora por el del PP, al servicio ambos de los intereses del capital financiero y especulativo, han profundizado la crisis económica y empeorado las condiciones de vida de las gentes trabajadoras creando una situación sin precedentes en cuanto a desempleo, precariedad laboral, aumento de la pobreza y de la exclusión social.

Las reformas que se están implementando, con la excusa de la salida de la crisis, pretenden cambiar el modelo de relaciones sociales que conocíamos hasta ahora y acabar con el estado social y de derecho que era la base de las democracias occidentales desde el fin de la segunda guerra mundial. La pérdida de derechos laborales y sociales, la privatización de servicios públicos esenciales puestas en práctica con las dos últimas reformas laborales y otras medidas del gobierno nos llevan a un nuevo modelo de relaciones sociales donde prima la “ley del más fuerte”, el ideal del liberalismo político. A esta peligrosa deriva social se une la descarada intromisión del capitalismo transnacional en la soberanía nacional. El chantaje de los “mercados” a los países europeos, especulando primero con la deuda pública, imponiendo luego condiciones draconianas para su pago y gobiernos tecnocráticos para su cumplimiento junto a la sumisión a los mismos del conjunto de los gobiernos europeos y de la UE ponen también en peligro el propio régimen democrático tal y cómo lo hemos venido conociendo.

La última reforma de la Constitución del 78 ha constitucionalizado al neoliberalismo al poner por encima de cualquier consideración el pago de la deuda externa, la sumisión a los “mercados”, con ello, las fuerzas al servicio del capital financiero especulativo han dinamitado el pacto constitucional y convertido en papel mojado el estado social y de derecho que proclama dicha Constitución.

Una ruptura política pero también social, especialmente social, como esta crisis permanente nos esta demostrando. El actual marco jurídico, político y administrativo sustenta y posibilita el que las clases trabajadoras somos ahora más pobres y las clases dominantes más ricas.

Esto significa hoy la imposibilidad de encontrar un empleo digno, una vivienda y emanciparse, menos servicios sociales, deterioro de la educación y la sanidad… , significa un retroceso sin precedentes en derechos sociales, laborales y políticos, un cambio de régimen que nos retrotrae al siglo XIX.

La juventud sabe especialmente bien de que estamos hablando y por eso están empezando a protagonizar movilizaciones ante la ausencia de un futuro medianamente certero. Sus vidas están condenadas a la precarización y la explotación y nadie les habla de que la situación va a mejorar. Más bien al contrario.

El Partido Comunista de España no se resigna, no acepta como irremediable el actual estado de las cosas y estamos convencidos que conectamos con la mayoría de la sociedad cuando decimos que la crisis no puede recaer en las espaldas de los más débiles, el resultado de las pasadas elecciones andaluzas y asturianas, el éxito de la Huelga General nos muestran el camino: la movilización y la resistencia son nuestras armas, por eso desde el PCE venimos proponiendo una salida social y democrática anticapitalista a la crisis que construya en torno a ella un bloque social mayoritario que permita una salida de la crisis que ponga la economía al servicio de las personas trabajadoras y no al del capital, que recupere y profundice derechos en vez de eliminarlos, que priorice la creación de empleo estable y de calidad y no el pago de la “deuda”.

A principios del siglo XX la idea de la República significaba para los trabajadores y trabajadoras un régimen que reconocería derechos laborales, sociales y políticos y que mejoraría sus condiciones de vida, su proclamación en 1931 y la Constitución que aprobaron las Cortes confirmaron sus esperanzas. La II República española, una república de trabajadores y trabajadoras, fue destruida por las clases dominantes por atreverse a intentar acabar con los privilegios de unos pocos para poner la economía al servicio del ser humano, de las mayorías sociales.

Hoy, a principios del siglo XXI La República de España vuelve a ser la respuesta en positivo, la respuesta ilusionante, la manera democrática de constitucionalizar la justicia social y el reparto equitativo de la riqueza. La República de España debe ser la solución al empleo, a los desahucios y al dominio de la banca sin escrúpulos entre otras cuestiones que hoy angustian a millones de españoles.

Somos una tierra de recursos y gente trabajadora. España es rica pero desigual, muy desigual, baste decir que las grandes empresas defraudan cada año 62.480 millones de euros ¡cada año! En comparación cabe decir que el primer gran recorte de Rajoy ha sido de unos 14.000 millones. Hay dinero, hay riqueza, hay posibilidades, pero están muy mal repartidas y dirigidas.

Pan, trabajo y libertad pedíamos en el proceso constituyente que concluyó con el texto de 1978 que estableció la Monarquía Parlamentaria. Esas mismas cuestiones son las que hoy nos apremian a alumbrar un nuevo proceso constituyente hacia la III República de España, que va a posibilitar una Jefatura democrática del Estado pero que, sobre todo, está llamada a acortar la brecha social entre ricos y pobres, a restablecer los derechos que nos están robando y a constitucionalizar otros nuevos que también reivindicamos.

En ese proceso constituyente ya trabajamos multitud de colectivos y organizaciones republicanas como pudimos ver recientemente en el encuentro republicano celebrado en Madrid el pasado 21 de enero y en el cual se constituyó la Junta Estatal Republicana.

Llegamos también a este aniversario de la proclamación republicana en España con una Casa Real en sus momentos más débiles. Hasta tal punto esto es así que se han visto obligados a dar a conocer por primera vez el destino de la cantidad de libre disposición que contemplan los Presupuestos Generales del Estado para la Jefatura del mismo.

A esto hemos llegado no por dignidad democrática, no por presión popular a pesar de las miles de firmas de ciudadanos que pedían transparencia en las cuentas públicas. Hemos llegado a esto porque la sombra de la corrupción ha aparecido, públicamente por primera vez, en la Casa Real.

Este asunto ha puesto el foco en situaciones que antes pasaban más desapercibidas como los dos millones de euros que nos cuesta mantener el complejo de Marivent para que la Familia Real pase sus vacaciones. El caso Urdangarín, que no hay que olvidar que es una pieza del caso “Palmarena”, va a hacer que se sea menos condescendiente socialmente con los despilfarros de la Monarquía y su entorno y ha abierto interrogantes que precisan respuesta.

Más allá de la condena o no del personaje, está en juego el Estado de Derecho y la dignidad de una institución que se supone está al servicio de España. En este sentido es muy conveniente saber si el Rey intentó tapar los presuntos actos delictivos de su yerno cuando lo envío a EE.UU. como también sería bueno conocer si todos o algunos de los miembros de la Familia tienen cuentas en el extranjero y, por supuesto, de dónde provienen esos ingresos de esas cuentas.

Cada 14 de Abril los demócratas españoles tenemos una obligación de merecido homenaje a aquellos que defendieron la democracia frente al golpe de Estado de 1936. Los que la defendieron antes del golpe, los que lo hicieron durante el mismo y aquéllos y aquéllas que lucharon por la democracia en los 40 años de dictadura y entre ellos y ellas, especialmente a los miles de comunistas que perdieron sus vidas o parte de ellas en los muros de los cementerios, en las cunetas, en los frentes de batalla de Europa, en los campos de exterminio nazis y en las cárceles franquistas.

Sin embargo, esto no será posible si miles de ellos y ellas siguen “desaparecidos” en cunetas y fosas indignas. Mientras que el Estado no asuma su responsabilidad, no cumpla con los convenios y tratados internacionales, por uno de los mayores genocidios de la historia contemporánea, no podremos pasar esa página de la historia, desde aquí seguimos exigiendo, verdad, justicia y reparación.

El Partido Comunista de España rechaza la sentencia del Tribunal Supremo en todos aquellos extremos que no se refieran a lo que realmente estaban juzgando y para lo que se han establecido las oportunas garantías procesales, es decir, no consideramos competente a ese tribunal para juzgar los crímenes de la dictadura porque no ha puesto en marcha los mecanismos que marca la propia Ley para Juzgarlos. Estos son los correspondientes derechos de las víctimas para personarse y dar su opinión sobre el proceso y los asuntos que se juzgan.

Ningún tribunal está legitimado para emitir sentencia alguna sin seguir un procedimiento que garantice los derechos procesales de las víctimas. Dicho más claro, el citado tribunal no puede dictaminar, como ha hecho, que los crímenes del franquismo no son considerados delitos contra la humanidad sencillamente porque no estaba juzgando eso. Este tribunal se ha extralimitado concientemente de aquello que estaba juzgando y para lo que había establecido los mecanismos garantistas de nuestro ordenamiento jurídico.

Las autoridades judiciales debieran actuar ante tal tropelía pero mucho nos tememos que no va a ser así. De ahí que hayamos decidido obviar todos aquellos extremos de la sentencia que no se refieran al asunto juzgado, la prevaricación o no del Sr. Garzón al investigar los crímenes del franquismo.

Seguimos pidiendo tutela judicial para aquéllos y aquéllas que fueron asesinados y enterrados en fosas comunes, seguiremos intentando la reparación judicial y a todos los efectos de los que fueron juzgados y asesinados tras juicios sumarísimos, y continuaremos buscando la manera de que los crímenes del franquismo sean considerados como lo que realmente son, delitos contra la humanidad y por lo tanto, siguiendo la doctrina del propio Supremo, delitos que deben ser conocidos, perseguidos y condenados por parte de los Tribunales de Justicia.

No olvidamos a los héroes de la democracia en este nuevo 14 de Abril, les rendimos el sentido homenaje que merecen y que en muchas ocasiones les han negado instituciones y partidos que se reclaman democráticos.

Sin duda la necesidad de abrir el proceso constituyente republicano está más extendido hoy que cuando hace un año celebramos el 80 aniversario. El empobrecimiento de la población, la falta de futuro y la reducción de servicios que creíamos para toda la vida están acrecentando esa necesidad. La República que viene es el marco económico, social, político, cultural e institucional del que los ciudadanos y ciudadanas se dotan libremente y por el que se consienten para afrontar los problemas y sus soluciones. Es la respuesta a la injusticia y el desequilibrio social.

Es momento de unir esfuerzos en la idea común de la apertura del proceso constituyente republicano, a esa tarea nos vamos a entregar los comunistas y a esa tarea animamos a todos y a todas.

El 9 de abril de 1977 los y las comunistas salimos de la clandestinidad impuesta por la victoria del fascismo en 1939. Tras casi cuarenta años de resistencia antifascista el PCE volvía a la vida política pública con el mismo objetivo que en su fundación: Democracia y socialismo.

Es importante recordar, más ahora que la memoria histórica, la memoria de todos y todas está en peligro, que el Partido siempre fue un firme defensor de las libertades democráticas. Incluso en los momentos de incertidumbre, en los que la barbarie fascista golpeó de nuevo, más cruel y sanguinariamente a nuestros/as camaradas, como en la Matanza de Atocha de enero de 1977, el PCE, en un inmenso acto de responsabilidad democrática, contuvo a los cientos de miles de camaradas que reclamaban justicia, dentro de la legalidad y en defensa de una transición pacífica a la democracia. Una Transición que, como el tiempo ha demostrado, no fue tan “modélica” como se presentó ni tan radical como se necesitaba. Pero que, al menos formalmente, supuso que el país abandonara el prolongado período de oscurantismo fascista y entrará en la senda constitucional de las democracias occidentales.

La Constitución de 1978 supuso para el PCE una apuesta estratégica por las libertades. El apoyo, con la petición del “SÍ” a la Constitución, fue el resultado de un análisis objetivo de la correlación de fuerzas existente entre “demócratas” y “franquistas”. El PCE sigue, hoy, estando del lado de los y las demócratas, del lado de la libertad, la justicia y la igualdad. Los y las comunistas seguimos reivindicando una democracia real ya, una democracia social y participativa, una democracia efectiva que garantice el pleno desarrollo de los derechos sociales, políticos y económicos de la ciudadanía. El PCE continúa, 35 años después, luchando por que la democracia se realice socialmente, se formalice institucionalmente y se materialice económicamente.

El PCE ha contribuido a construir la democracia en nuestro país más decididamente que cualquier otra fuerza política. Una democracia insuficiente pero imprescindible. Por eso, estamos plenamente legitimados para afirmar que hoy, el pacto social del que surgió la Constitución de 1978 ha quedado inevitablemente roto con la reforma constitucional exprés realizada por un oscuro acuerdo entre PSOE y PP. Esta reforma dictada por los “Mercados”, sin consulta previa a la ciudadanía, sin referéndum, del marco legislativo superior de las relaciones sociales, agota el futuro de la propia Constitución de 1978. PSOE y PP han dictado la sentencia de muerte de la Constitución. Además, la crisis económica por la que atravesamos ha puesto de manifiesto la insuficiencia de la propia Constitución (y de los partidos hegemónicos que la “gestionan” políticamente) para dar respuestas políticas a la mayoría social, para proteger a la ciudadanía ante la ofensiva del Capital. La Constitución de 1978, que nunca ha terminado de ver plenamente realizados los derechos sociales que proclama, ha sido una herramienta inútil en la lucha contra el sometimiento de la soberanía nacional, de la voluntad popular, frente al Capital transnacional y sus expectativas.

Necesitamos, pues, caminar hacia un nuevo proceso constituyente. El capitalismo es un decidido enemigo de la democracia, y así se ha puesto de manifiesto en esta “crisis financiera”. Beneficiándose de la coyuntura favorable provocada por el miedo y la incertidumbre social, los partidos sistémicos, PP y PSOE fundamentalmente, presentan como única salida posible de la crisis la reducción del Estado a un aparato jurídico-administrativo de control social. Un Estado de mínimos útil a los intereses del Capital en su incesante búsqueda del incremento de las plusvalías y beneficios crecientes. Contra esa falsa salida de la crisis, el PCE apuesta por una “Alternativa social, democrática y anticapitalista” que sirva como eje de ese nuevo proceso constituyente. Un nuevo republicanismo democrático que camine hacia una democracia plena, hacia un Estado fuerte que garantice la plena protección social de sus ciudadanos y ciudadanas poniendo la política y la economía al servicio de las personas.

El Capital contra el trabajo y el capitalismo contra el Estado, esa es la situación que determina esta crisis. En consecuencia, nos enfrentamos a lo que las organizaciones sindicales han sintetizado brillantemente con el lema de la última convocatoria de Huelga General: “Quieren acabar con todo”. Cierto, y en esta batalla, como en tantas antes, el PCE, los hombres y mujeres del Partido, estaremos del lado de la mayoría social, de la clase obrera. Para el PCE lo primero son las personas. Y en ese sentido, sólo podemos estar con “los nuestros”: Con las fuerzas del trabajo y la cultura frente al Capital, con el Estado frente al capitalismo.

No podemos olvidar que, el Partido es una herramienta para la lucha, una herramienta de transformación social que debe de ser útil y eficaz. Una herramienta en la lucha de clases, de clase contra clase, y que siempre debe de estar al servicio de los y las trabajadoras. El Partido debe continuar impulsando, como lo ha hecho siempre e Izquierda Unida es el mejor ejemplo, la unidad de la izquierda transformadora, radical, plural, abierta y social. Los y las comunistas tenemos que trabajar decididamente en el proceso de convergencia y refundación de la izquierda con el objetivo de construir un frente anticapitalista amplío en el que el bloque histórico de las fuerzas progresistas este ampliamente representado.

El Partido ha sido, en estos 35 años de legalidad jurídica, ejemplo de compromiso con la clase trabajadora. Con la clase obrera de la que surge y para la que existe. Hemos atravesado períodos duros y difíciles, hemos superado todas las dificultades imaginables, reconstruyendo, una y otra vez , el Partido desde la militancia. Levantándonos siempre para pelear por la dignidad de los y las trabajadoras, para pelear por un mismo objetivo: Democracia y socialismo.

Hay quienes han pretendido, en estos 35 años, expulsar al PCE de la vida pública, marginar social y políticamente a los y las comunistas. Hemos respondido, a quienes nos pretendían ignorar o ningunear, con franqueza, humildad y contundencia: ¡ya somos legales!

Como dijo nuestro camarada y amigo Marcelino: “Ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar”.

*José Luis Centella es el secretario general del PCE y portavoz en el Congreso de La Izquierda Plural