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Referendum YALas formaciones políticas Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya Verds, Chunta Aragonesista, EQUO, Compromís, Confederación de Los Verdes, Alternativa Socialista, Izquierda Anticapitalista, Espazo Ecosocialista Galego, Batzarre, reunidas esta mañana en la sede del Ateneo de Madrid han acordado hacer pública esta declaración conjunta.

 La grave situación de crisis económica, social, ambiental y política que vive nuestro país ha propiciado la abdicación del monarca y el intento acelerado de imponer al pueblo otro rey, sin que la voluntad del pueblo sea tenida en cuenta.

El 70% de la población de este país no tenía edad de votar cuando en 1978 se aprobó la actual Constitución. Por eso exigimos que el pueblo, en el que reside la soberanía, hable y decida, a través de un Referéndum, si quiere Monarquía o República, si quiere Monarquía o Democracia, y apostamos decididamente por abrir un proceso constituyente donde todas las instituciones puedan ser elegidas por la ciudadanía.

Por ello, hacemos un llamamiento a las fuerzas políticas, sociales, culturales y a todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que quieren ejercer su legítimo derecho a decidir cómo queremos gobernarnos, a reclamar juntos un Referéndum para que el pueblo decida e iniciar el camino a un país más justo, más democrático y más solidario.

 Así mismo queremos impulsar y apoyar cuantas movilizaciones e iniciativas populares tengan entre sus objetivos lo antes descrito y, especialmente, las convocadas para este fin de semana y para el próximo día 11 de junio cuando se debata el Proyecto de Ley de Abdicación.

Esta ‘Declaración del Ateneo’, firmada por las antedichas formaciones, queda abierta a cuantas fuerzas políticas, sociales, culturales, sindicales y personas quieran sumarse a ella.

En el Ateneo de Madrid, a 5 de junio de 2014

Abdicación.Ayer 2 de junio el antidemocrático Jefe de Estado Juan Carlos I anunció que abdicaba la Jefatura del Estado en favor de su hijo el Príncipe Felipe.

A penas una semana después del mayor golpe sufrido por el sistémico bipartidismo español, la más que controvertida monarquía borbónica anuncia un apaño de sucesión relámpago con el que intentar perpetuar una antidemocrática institución impuesta por el genocida Franco.

El Régimen surgido de la inacabada transición y apuntalado en la obsoleta Constitución de 1978 hace aguas por todos sus flancos, y la ciudadanía española no debemos dejar pasar esta oportunidad para hundirlo definitivamente. El paro, los desahucios, la destrucción de la sanidad y de la enseñanza pública, las tensiones territoriales, y demás problemas actuales son meros engranajes de todo un sistema coronado por la monarquía borbónica.

El Régimen y sus lacayos (PP y PSOE) pretenden cocinar una sucesión sin el más mínimo ápice de talante democrático, y como ya en su día hizo la dictadura franquista con Juan Carlos I, ahora se pretende endiñarnos otros 30 o 40 años de monarquía felipista.

De aquí a que se produzca la sucesión (se habla de entorno al 16 de junio), la ciudadanía republicana debemos marcarnos dos objetivos; la convocatoria de un referéndum vinculante en el que la ciudadanía elija entre Monarquía o República, y la creación de una Comisión de Investigación que audite a la institución monárquica y que esclarezca de donde y como ha amasado está su ingente fortuna.

El referéndum como tal únicamente es el medio por el que alcanzar nuestro verdadero fin, la III República. Una República que únicamente no debe ceñirse a un cambio de cromos de un Monarca por un Presidente de la República, sino que debe representar un verdadero cambio político, económico y social.

Al hablar de la III República debemos hablar de ella como alternativa anticapitalista y vía al Socialismo. La reivindicación republicana tiene hoy más vigencia que nunca, y únicamente a través de un Proceso Constituyente Republicano podremos construir un nuevo sistema que priorice los derechos e intereses de la ciudadanía a los de especuladores y a los de los mercados, en el que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley y en el que existan verdaderos mecanismos de participación democrática, que garantice la educación, la sanidad pública y los servicios sociales a toda la ciudadanía sin importar su origen o situación legal, que a través de la nacionalización y de la planificación de los sectores estratégicos de la economía se garantice el empleo y la soberanía económico-financiera del Estado, que a través de un sistema federal garantice el derecho de autodeterminación y que de acomodo en una España republicana a las distintas regiones y naciones que conforman el Estado Español, que de forma efectiva garantice la laicidad del Estado y garantice el escrupuloso respeto de los derechos de creencia y culto de toda la ciudadanía, y en el que en definitiva dejemos de ser súbditos para convertirnos en verdaderos ciudadanos.

Estemos a la altura del momento histórico que estamos viviendo, mantengamos la movilización republicana hasta el último momento, y hagamos todo lo posible por conquistar la plena democracia que el fascismo nos quitó en 1936.

¡No a la sucesión monárquica!

¡Viva la República!

¡A por la Tercera!

Ha muerto Santiago Carrillo Solares, el de las tres vidas: la lucha antifascista desde los ideales comunistas, el proceso normalizador de la Transición y su adscripción a posiciones modernizadoras que, por ejemplo, lo acercaron mucho a las propuestas de ZP al principio de sus dos mandatos.

Lo conocí a mediados de los setenta en el piso de la Fundación de Investigaciones Marxistas en la calle Alameda. Preparábamos la fase final de la legalización y, algo después, las primeras elecciones generales. Su voz había vibrado hablando del ruido de sables en la reunión de Capitán Haya, donde confirmamos que no estábamos por procesos separatistas y aceptábamos la bandera como parte de un texto constitucional; después alguien añadió, pero fuera de la reunión, una aceptación de la corona que no se discutió.

Tenía prisa. Prisa por ocupar el espacio moderado de los socialistas y sus cuarenta años de vacaciones, como repetía Tamames. Prisa por adquirir no exactamente notoriedad, sino una respetabilidad que lograra superar su imagen, la imagen que de él había labrado el franquismo. Prisa que lo llevó a adaptar el partido a través de métodos de urgencia a una desactivación que convenía a la paz social requerida por la llamada Transición.

Recuerdo uno de sus argumentos, a raíz de sus declaraciones en una de las universidades más reaccionarias de los Estados Unidos: si quitamos el leninismo, en las próximas elecciones subiremos al 25%. Aquí hay que enganchar la creación del Eurocomunismo.

Y recuerdo su mantra cuando las cosas empezaron a torcerse a principios de los ochenta (nunca superó que no pasáramos del 10%): a mí no me jodáis, venía a decir, que si yo quisiera, fuera del partido, sería una personalidad de relumbrón.

Pero de todas formas, en su vida primera, Carrillo fue un dirigente con valor, que se atrevió a todo, incluso a sustituir a Dolores antes de tiempo. No debemos,  en ningún caso, ocultar lo positivo: fue un luchador antifascista notable e incansable hasta el final de esta etapa.

Precisamente se va Carrillo en el momento en que la conciencia de que no fue una Transición tan modélica empieza a extenderse y cristalizar. Por una parte se habla de la necesidad de una segunda Transición; por otra, se habla de que es inevitable un periodo constituyente, dado el desgaste político, la voladura de la Constitución y la erosión multiplicadora que ha supuesto la crisis. Pero Carrillo se ha ido antes, en plena etapa de condensación de esta crisis política e ideológica.

Pero hay algo que sí ha impactado fuertemente en el ámbito de sus ideas: la crisis de la socialdemocracia. Todos los militantes que a partir de 1984 se fueron con él, acabaron en el PSOE. Él (que, por cierto, nunca fue expulsado del PCE a pesar de lo que se dice), los acompañó hasta la puerta, incluida parte de su familia, y se quedó fuera. Y lo mismo que en una etapa anterior se “enamoró” (era muy enamoradizo) de Suárez, tuvo el mismo flechazo político de Zapatero; y ahí se refugió. Era la idea de una nueva formación, más allá de la socialdemocracia, fresca y mediática, europeísta, que pudiera superar algo que él no dejó nunca de repetir: la política ya no es la lucha clase contra clase. Una formación que conectara con la construcción civilizada de la Europa de los ciudadanos frente a la Europa de los mercaderes. Y este derrumbe de la modernidad, después de la caída del Muro de Berlín, sí le ha pillado de cabo a rabo. Esta orgía de los mercados sí ha llegado a conocerlo Santiago con plena intensidad. Quizás por eso, buscando siempre agarrarse a las ramas del futuro, apoyó la necesidad de crear ciertas formaciones superadoras a la vez de IU y del PCE. Aunque hay que reseñar otra de las características de Santiago: desde el principio sabía que la realidad no podría derrotarlo jamás. ¿Qué hacía entonces? Cuando la realidad, como si fuera una chaqueta, no le cabía en la maleta de su pensamiento, recortaba la chaqueta hasta que cabía. Y lo sabía. Sabía que lo estaba haciendo. Pero también sabía que era un truco necesario para cualquier superviviente, y más para él, que era un superviviente profesional.

Participamos juntos en su primera (desde los años 70) y segunda vida (casi entera). En la tercera hubo que partir peras, máxime cuando mantenía la idea que tras él ya no podía existir el PCE. Además, en cierto grado, aunque seguía su entrañable relación con los viejos camaradas, había cambiado la épica de la resistencia (“Con los zapatos puestos tengo que morir”, Alberti) por un supuesto discurso de inteligencia modernizadora. Nadie supo nunca esconder mejor las derrotas que él. La segunda parte del libro que estoy escribiendo empieza con la muerte de Santiago; se llama: “La disciplina de la derrota”.

Que la tierra te sea leve, Santiago.

 

Felipe Alcaraz
Exdiputado y ex secretario general del PCA

Nadezhda Krupskaya y Clara Campoamor

 

Nadezhda Krupskaya (1869 – 1939)

Nadezhda Krupskaya, nació en San Petersburgo en 1869, y murió en Moscú en 1939. Fue la esposa del revolucionario bolchevique Vladimir Illich Ulianov, Lenin, además de una reconocida figura del Partido Comunista Ruso. Fue la responsable de la creación del sistema educativo soviético y pionero del desarrollo de las bibliotecas rusas.

Comisaria de Educación y Secretaria del Comité Central del Partido Bolchevique, acabó la enseñanza secundaria en 1887 y en 1890 mientras estudiaba en el Colegio de Mujeres de su ciudad se convirtió en miembro del Círculo Marxista. De 1891 a 1896 se dedicó a propagar sus ideas revolucionarias en la escuela para obreros.

Conoció a Vladimir Lenin en 1894 y más tarde contrajeron matrimonio. Juntos formaron parte de la organización de la Revolución rusa. En agosto de 1896 fue arrestada y llevada junto a Lenin a su exilio, en un primer momento en Shushenskoye y más tarde en Ufa. En esa época escribió su primer libro “La Mujer Trabajadora”. De 1901 a 1905 vivió junto a Lenin en Alemania, Gran Bretaña y Suiza participando activamente en el movimiento revolucionario y publicando Iskra y Vperyod. A su regreso a Rusia en noviembre de 1905 trabajó como Secretaria del Comité Central del Partido Bolchevique. De 1907 a 1917 de nuevo vivió en el exilio junto a Lenin interesándose en esta época por la educación popular en Rusia y en los países occidentales europeos. Fue miembro de la Sociedad Pedagógica Pestalozzi en Suiza y de los Museos Pedagógicos de Friburgo y Berna escribiendo en este momento una de sus mejores obras: “Gente, Educación y Democracia”.

Con la llegada al poder del Partido Bolchevique en Rusia en 1917 fue nombrada Comisaria de Educación tomando entonces parte activa en la preparación de las leyes educativas, en las actividades encaminadas a luchar contra el analfabetismo, en la organización del sistema de escuelas ruso y en el establecimiento de fundaciones culturales para conseguir una sociedad nueva.

Dedicó mucho tiempo al mundo de la Biblioteconomía siendo además una experta conocedora de la Bibliografía rusa y de las Bibliotecas de la Europa Occidental mostrando, por otro lado, especial interés en las bibliotecas norteamericanas. Tomó parte en la redacción de la legislación sobre bibliotecas rusas incluido el Decreto sobre la Centralización de las mismas. Las conferencias y reuniones más significativas realizadas en el campo de la Bibliotecaeconomía fueron realizadas bajo su supervisión. Krupskaya dio múltiples conferencias sobre la distribución de libros, los problemas en el campo de la ciencia bibliotecaria o la Biblioteconomía, escribiendo además numerosos artículos sobre estos temas. Por último, no se puede olvidar, que también elaboró los principios fundamentales de la Ciencia Bibliotecaria en Rusia, que serían la base del modelo soviético de las bibliotecas en el Siglo XX.

Según este modelo, las bibliotecas tendrían una función cultural-pedagógica importante para con sus usuarios, es decir, el bibliotecario sería un tutor que elaboraba catálogos de carácter educativo. La Biblioteconomía soviética se asentaba sobre principios marxistas-leninistas, hecho que se aplicaría con una presencia masiva de obras de ciencias sociales, especialmente en el campo de las ciencias morales, y teniendo como eje vertebrador al Partido Comunista. La  organización de las bibliotecas se basaba en la clasificación decimal BBK o CBL, iniciándose las tareas de su elaboración en 1922, y siendo terminada en 1959.

Clara Campoamor (1888 – 1972)

Nace en Madrid en 1888 y muere en Lausana en 1972. Política española, pionera de la militancia feminista. Procedente de una familia modesta, estudió la carrera de Derecho al mismo tiempo que trabajaba, y se licenció en la Universidad de Madrid en 1924. Al tiempo que ejercía su actividad como abogada, sus inquietudes políticas le llevaron a aproximarse a los socialistas y a fundar una Asociación Femenina Universitaria.

Con el advenimiento de la Segunda República (1931), obtuvo un escaño de diputada por Madrid en las listas del Partido Radical. Formó parte de la Comisión constitucional, destacando en la discusión que condujo a aprobar el artículo 36, que reconocía por vez primera el derecho de voto a las mujeres.

Los gobiernos de la República le confiaron otros cargos de responsabilidad, como la vicepresidencia de la Comisión de Trabajo, la dirección general de Beneficencia, la participación en la comisión que preparó la reforma del Código Civil o la presencia en la delegación española ante la Sociedad de Naciones. También fundó una organización llamada Unión Republicana Femenina.

No consiguió renovar su acta de diputada en las elecciones de 1933. Y abandonó España en 1938, ante la inminente victoria del alzamiento de los militares reaccionarios; el subsiguiente régimen de Franco no le permitió regresar al país, de manera que permaneció exiliada, primero en Argentina, y, desde 1955 hasta su muerte, en Suiza.

Clara Campoamor fue una gran valedora de la igualdad de derechos de la mujer, en cuya defensa publicó numerosos escritos (como El derecho femenino en España en 1936, o La situación jurídica de la mujer española de 1938).

 

 

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

Paulina Ordena García, Aurora Picornell y Soledad Real

Paulina Ordena García (1911 – 1936)

Conocida como Lina Odena –Militante Comunista española, nacida el 22 de enero de 1911 en Barcelona y muerta el 14 de septiembre de 1936 junto al Pantano de Cubillas, Granada.

Dirigente de las Juventudes Comunistas Catalanas, tomó las armas en la Revolución de Octubre en Cataluña. Fue Secretaria General del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas. Formó parte del Socorro Rojo Internacional.

Comandante del Ejército luchó en el Frente Sur al inicio de la Guerra Civil. Lina Odena tenía un batallón que llevaba su nombre. Cuando estaba a punto de ser capturada por las tropas moras de Franco se suicidó en septiembre de 1936.

Aurora Picornell (1912 – 1937)

Nace en Palma de Mallorca en 1912 y muere en Porreres en 1937. Política y sindicalista y una de las principales dirigentes del PCE de Palma de Mallorca. Militante de la Liga Laica de Mallorca. Organizó el sindicato de modistas. Tras la Revolución minera de 1934 impulsó la reorganización del Socorro Rojo Internacional. Fue responsable del Secretariado de la Mujer del Comité provincial de Baleares del PCE. Tras el golpe militar de 1936 fue detenida y fusilada en el cementerio de Porreres.

 

 

Soledad Real (1917 – 2007)

Nace en 1917 en Barcelona y muere en el 2007 en la misma ciudad. Fue una de esas militantes indispensables en la resistencia antifranquista y en el retorno de la democracia a España. Como comunista, fue condenada a 20 años de prisión por la dictadura. Impulsó los movimientos de mujeres y de vecinos, y tuvo una estrecha relación con la Librería de Mujeres de Madrid.

En 1936 ingresa en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña. Colaboró con la movilización contra la rebelión militar y ayudando a la resistencia de la Barceloneta. Participó en la creación de la Alianza Nacional de la Dona Jove. Tras la caída de Cataluña se refugió en Francia, pasando nueve años en campos de refugiados. En noviembre de 1939 las autoridades francesas la devuelven a España. De nuevo en Barcelona, participó en la reconstrucción del PSUC y de las JSUC. Es detenida y condenada a treinta años de cárcel, de los que cumplirá dieciséis. En 1957 quedó en libertad provisional, con prohibiciones de volver a Barcelona y se instala en Madrid, teniendo una participación en el movimiento vecinal a través del Movimiento Democrático de Mujeres. Esta comunista y feminista, como ella se definía volvió a Barcelona donde murió el 6 de febrero de 2007.

 

 

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

Matilde Landa y Vilma Espín

Matilde Landa, Badajoz (24-6-1904/ 26-9-1942)

Matilde Landa pasó su infancia en Badajoz donde estudió el Bachillerato y en 1923 se trasladó a Madrid con el objeto de estudiar Ciencias Naturales y entra en contacto con la Resistencia de Estudiantes y con la Institución Libre de Enseñanza. Durante la Segunda República inició su militancia política. Ingresó en el Partido Comunista poco antes de la Guerra Civil. Tras el golpe de Estado de julio de 1936, se incorporó a las tareas sanitarias de un hospital de sangre en Madrid donde organizó toda la asistencia en los frentes así como su evacuación. Pronto pasó al Socorro Rojo Internacional, colaborando en la evacuación de Málaga y en el Cuartel de las Brigadas Internacionales de Albacete. En 1938 pasó a la Subsecretaría de Propaganda del Gobierno Republicano. Recorrió por entonces numerosas ciudades de la Península, dando conferencias para levantar la moral de los combatientes y explicar la causa de la República y de la guerra.

En esta época conoció a Miguel Hernández que pertenecía al Quinto Regimiento quien le dedicó el poema “A Matilde”. Poco antes de la derrota de la República, fue encargada de reorganizar el Partido Comunista de Madrid, pero ella, junto con sus compañeros fueron delatados y hechos prisioneros. En septiembre de 1939 ingresó en la cárcel de Ventas donde desarrolló una extraordinaria labor de ayuda a las presas condenadas a muerte en su “Oficina de penadas”.

Fue condenada a muerte y posteriormente le fue conmutada la pena por la de 30 años de reclusión. En junio de 1940 y para evitar la influencia que ejercía sobre las detenidas, fue trasladada a la Prisión de Palma de Mallorca. Allí, las monjas, el capellán y la Acción Católica, la sometieron a una terrible prisión, castigos incluidos, para tratar de que se convirtiera al Catolicismo y que se bautizara lo que hubiera servido de ejemplo a las demás detenidas y de desautorización pública de la ideología de izquierdas. Esta presión y la amenaza de hacer recaer sobre los hijos de las presas su negativa hizo que su equilibrio emocional se resistiera y el 26 de septiembre de 1942 cayó desde una galería de la prisión, muriendo a las pocas horas.

 

Vilma Espín (Santiago de Cuba, 1930- La Habana, 1993)

Vila espín nació el 7 de abril de 1930 en la ciudad de Santiago de Cuba (Cuba) en el seno de una familia acomodada. La casa de Vilma Espín fue uno de los refugios de los asaltantes del cuartel Moncada durante la persecución que se llevó a cabo al finalizar el asalto a dichas instalaciones militares.

En la universidad participo activamente en las manifestaciones en contra del gobierno de Fulgencio Batista que estaba en el poder después de dar un golpe de estado en 1952  al presidente Carlos Prío Socarrás.

Estudió ingeniería química en la Universidad de Oriente y en el MIT de Boston antes de conocer al líder revolucionario Frank País en La Habana. Se hizo inseparable colaboradora de País participando activamente en las organizaciones que éste fundó. Formó parte de la Acción Nacional Revolucionaria. Cuando esta organización se integró a las filas del Movimiento 26 de julio, Vilma fue nombrada por el propio País, poco antes de su asesinato, Coordinadora Provincial de la organización clandestina en la provincia de Oriente donde se encuentra la Sierra Maestra en la que se instalaría la guerrilla.

En la Revolución Cubana: fue a México para entrevistarse con Fidel Castro y recibir órdenes y mensajes para la preparación del alzamiento rebelde en contra del gobierno de Batista. En ese viaje conoció a Raúl Castro, con quién se casaría después del triunfo de la Revolución. Bajo el mando de Frank País participó en el alzamiento de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, como apoyo a los expedicionarios del Granma, preparando su desembarco. El cuartel general del movimiento revolucionario de Santiago quedó ubicado en su vivienda.

Una vez comenzadas las actividades guerrilleras de Sierra maestra, en 1956, apoyó a los combatientes desde el llano. Se casó con Raúl Castro en 1959. En junio de 1958 se integró a las tropas insurgentes, donde se destacó en sus acciones de coordinación y lucha guerrillera.

Papel en el gobierno: tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 Vilma Espín fue encargada de reorganizar las diferentes organizaciones femeninas. De dicha reorganización nació la Federación de Mujeres Cubanas de la que fue presidenta.

Fue miembro del Comité Central del Partido, desde su fundación en 1965, condición que se mantuvo hasta su muerte al ser ratificada en todos sus congresos. En el congreso de 1980 fue nombrada miembro suplente del Buró Político y en el siguiente fue miembro efectivo. Se mantuvo como miembro del Politburó del Partido Comunista de Cuba hasta 1991.

Fue diputada de la Asamblea Nacional, en su primera legislatura, y miembro del Consejo de Estado desde su constitución. Presidió varias comisiones de la Asamblea Nacional como la Comisión Nacional de Prevención y Atención Social, y la Comisión de la Niñez.

Recibió múltiples condecoraciones, títulos y órdenes nacionales e internacionales, entre las que se destaca el titulo honorífico de Heroína de la República de Cuba y el Premio Lenin de la Paz.

Espín encabezó la delegación cubana al Primer Congreso Latinoamericano sobre Mujer y Niños que se realizó en Chile en 1959. También encabezó las delegaciones cubanas a las Conferencias de la Mujer realizadas en México, Copenhague, Nairobi y Pekín.

Muerte: falleció de cáncer el 18 de junio de 2007. El gobierno cubano decretó un día de duelo nacional el martes 19 de junio. Dirigentes del gobierno y el Partido Comunista le rindieron tributo en varios actos, entre ellos una velada en el Teatro Karl Marx de La Habana. Fue incinerada, y sus restos descansan en el Mausoleo del II Frente Frank.

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

Sirva esta de introducción a sucesivas líneas en las que se recogerán las luchas silenciadas de esas mujeres a las que tanto les debemos.

MUJERES REPUBLICANAS

Los progresos sociales y políticos proyectados con la llegada de la II República, se plasmaron también en el ámbito de la mujer. Las reivindicaciones femeninas hicieron alentar una esperanza en la lucha de las mujeres por salir del ostracismo y marginación, en el que habían permanecido a lo largo de tantos años. La pretensión de conseguir una igualdad y un reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad española, hizo que la movilización femenina englobara a muchas de ellas que llevaron las peticiones a la calle y reivindicar los derechos que les correspondían.

La mujer estaba postergada en exclusividad al servicio de sus familias y hogares, una sumisión profunda a los maridos, teniendo papeles secundarios en cualquier orden de la sociedad y sin tener participación, ni capacidad de decisión.

El inicio de la guerra civil multiplicó los esfuerzos colectivos de las mujeres para exigir una serie de intereses comunes, pero sobre todo, para evidenciar el papel protagonista femenino con la creación de espacios de lucha y la valoración de su presencia en el bando republicano.

El desarrollo de la “Agrupación de Mujeres Antifascista” en labores de retaguardia, en la creación de comités de ayuda y auxilio y en la organización del trabajo femenino, ocupando las vacantes de los hombres que iban al frente de batalla, hizo que muchas mujeres se comprometieran en la lucha y en la salvaguardia del sistema republicano y democrático. La movilización fue generalizada y ayudó a que las mujeres salieran del entorno tradicional de sus casas y se unieran al combate y a la ayuda desinteresada a favor de la República. Fue un hecho generalizado, espontáneo y natural, sin ningún tipo de presión y actuando con naturalidad e independencia, teniendo una influencia en movimientos y asociaciones femeninos que se crearon con posterioridad.

Sin embargo, con el final de la guerra y la derrota de las fuerzas republicanas, el régimen dictatorial recién instaurado puso en marcha, desde antes de finalizar la guerra una represión sistemática, metódica y premeditada, que perduró durante muchos años, hasta construir una de sus principales señas de identidad. El panorama general que se vivió entre los partidarios de la República, no pudo ser más desastroso: miseria, hambre, delaciones, exilio, represión y muerte, reflejándose la dureza de la posguerra en la vida cotidiana de los vencidos. Juicios sumarísimos, cárceles saturadas, campos de concentraciones, compañías de trabajo, censuras, ley de fugas, fusilamientos y control estricto en todas las facetas de la vida, estuvieron a la orden del día.

La represión franquista no fue menos con las mujeres, odiadas y vilipendiadas, por su trabajo y esfuerzo en tiempos de guerra. El ideal de mujer difundido por la nueva España falangista y de ideología nacional-católica, consideraba que su espacio vital era la reclusión en el hogar y la sumisión en su papel de esposas y madres. Algo a lo que la mujer republicana se negó, debido a que estaba luchando contra esas imposiciones tradicionales y arcaicas. Por este motivo, las mujeres fueron víctimas de una crueldad y una presión social, política e ideológica, inclusive más fuerte que a sus propios compañeros. La sección femenina de Falange contribuyó a la expresión y desarrollo de ese ideal de mujer, alentado y apoyado desde todos los sectores eclesiásticos.

Las “rojas” como así fueron calificadas, sufrieron una estigmatización social grande, siendo víctimas de actos de deshonra y humillación como la toma de aceite de ricino y el famoso corte de pelo al cero, para que la gente conociera públicamente su papel de “roja” o familiar de republicano, una especie de sanción y escarmiento que se generalizó y desarrollo como si fuera una ceremonia social, en la que las protagonistas eran ellas, acusadas y represaliadas por sus verdugos falangistas.

A pesar de la represión y las circunstancias negativas que tenían, muchas mujeres republicanas, contribuyeron de manera amplia a la lucha y al combate antifranquista. Ellas tomaron parte activa y esencial en las actividades políticas a favor de la vuelta a la legalidad republicana. Desde la clandestinidad trabajaron y combatieron en labores de propaganda y agitación, siendo enlaces y apoyo clandestino, estaban comprometidas a esa causa y fueron militantes en organizaciones políticas de izquierda. También participaron en la lucha armada, dentro de las agrupaciones guerrilleras que combatieron a las fuerzas del orden franquistas, a lo largo de toda la geografía española, tomando parte directa en la lucha o siendo los principales puntos de apoyo de los guerrilleros.

La desmoralización y el temor estaban presentes en aquellas mujeres combatientes, combinados a la vez con la confianza y valentía en conseguir sus propósitos. Eran sentimientos que cohabitaban en el interior de cada una de ellas, precavidas ante el trabajo clandestino, pero arriesgadas en las labores y actividades políticas, para que regresaran las condiciones de libertad y democracia, en el seno de la sociedad española.

Su temprana participación en organizaciones políticas, ya fueran juveniles, como la JSU o en el PCE, casi todas estuvieron en la guerra civil militando en esas organizaciones, sufrieron varias detenciones que no les impidieron seguir con valentía y decisión en la lucha antifranquista clandestina, siguieron combatiendo en el interior de las cárceles en contra de la represión de sus opresores y cuando salieron en libertad, todas tenían la conciencia clara de que no estaban arrepentidas de su trabajo y esfuerzo combatiente y que si lo tuvieran que repetir, lo hubieran hecho de igual manera.

Extraido de la web de Gazte Komunistak;  http://www.gaztekomunistak.org/node/1498