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Abdicación.Ayer 2 de junio el antidemocrático Jefe de Estado Juan Carlos I anunció que abdicaba la Jefatura del Estado en favor de su hijo el Príncipe Felipe.

A penas una semana después del mayor golpe sufrido por el sistémico bipartidismo español, la más que controvertida monarquía borbónica anuncia un apaño de sucesión relámpago con el que intentar perpetuar una antidemocrática institución impuesta por el genocida Franco.

El Régimen surgido de la inacabada transición y apuntalado en la obsoleta Constitución de 1978 hace aguas por todos sus flancos, y la ciudadanía española no debemos dejar pasar esta oportunidad para hundirlo definitivamente. El paro, los desahucios, la destrucción de la sanidad y de la enseñanza pública, las tensiones territoriales, y demás problemas actuales son meros engranajes de todo un sistema coronado por la monarquía borbónica.

El Régimen y sus lacayos (PP y PSOE) pretenden cocinar una sucesión sin el más mínimo ápice de talante democrático, y como ya en su día hizo la dictadura franquista con Juan Carlos I, ahora se pretende endiñarnos otros 30 o 40 años de monarquía felipista.

De aquí a que se produzca la sucesión (se habla de entorno al 16 de junio), la ciudadanía republicana debemos marcarnos dos objetivos; la convocatoria de un referéndum vinculante en el que la ciudadanía elija entre Monarquía o República, y la creación de una Comisión de Investigación que audite a la institución monárquica y que esclarezca de donde y como ha amasado está su ingente fortuna.

El referéndum como tal únicamente es el medio por el que alcanzar nuestro verdadero fin, la III República. Una República que únicamente no debe ceñirse a un cambio de cromos de un Monarca por un Presidente de la República, sino que debe representar un verdadero cambio político, económico y social.

Al hablar de la III República debemos hablar de ella como alternativa anticapitalista y vía al Socialismo. La reivindicación republicana tiene hoy más vigencia que nunca, y únicamente a través de un Proceso Constituyente Republicano podremos construir un nuevo sistema que priorice los derechos e intereses de la ciudadanía a los de especuladores y a los de los mercados, en el que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley y en el que existan verdaderos mecanismos de participación democrática, que garantice la educación, la sanidad pública y los servicios sociales a toda la ciudadanía sin importar su origen o situación legal, que a través de la nacionalización y de la planificación de los sectores estratégicos de la economía se garantice el empleo y la soberanía económico-financiera del Estado, que a través de un sistema federal garantice el derecho de autodeterminación y que de acomodo en una España republicana a las distintas regiones y naciones que conforman el Estado Español, que de forma efectiva garantice la laicidad del Estado y garantice el escrupuloso respeto de los derechos de creencia y culto de toda la ciudadanía, y en el que en definitiva dejemos de ser súbditos para convertirnos en verdaderos ciudadanos.

Estemos a la altura del momento histórico que estamos viviendo, mantengamos la movilización republicana hasta el último momento, y hagamos todo lo posible por conquistar la plena democracia que el fascismo nos quitó en 1936.

¡No a la sucesión monárquica!

¡Viva la República!

¡A por la Tercera!

Ha muerto Santiago Carrillo Solares, el de las tres vidas: la lucha antifascista desde los ideales comunistas, el proceso normalizador de la Transición y su adscripción a posiciones modernizadoras que, por ejemplo, lo acercaron mucho a las propuestas de ZP al principio de sus dos mandatos.

Lo conocí a mediados de los setenta en el piso de la Fundación de Investigaciones Marxistas en la calle Alameda. Preparábamos la fase final de la legalización y, algo después, las primeras elecciones generales. Su voz había vibrado hablando del ruido de sables en la reunión de Capitán Haya, donde confirmamos que no estábamos por procesos separatistas y aceptábamos la bandera como parte de un texto constitucional; después alguien añadió, pero fuera de la reunión, una aceptación de la corona que no se discutió.

Tenía prisa. Prisa por ocupar el espacio moderado de los socialistas y sus cuarenta años de vacaciones, como repetía Tamames. Prisa por adquirir no exactamente notoriedad, sino una respetabilidad que lograra superar su imagen, la imagen que de él había labrado el franquismo. Prisa que lo llevó a adaptar el partido a través de métodos de urgencia a una desactivación que convenía a la paz social requerida por la llamada Transición.

Recuerdo uno de sus argumentos, a raíz de sus declaraciones en una de las universidades más reaccionarias de los Estados Unidos: si quitamos el leninismo, en las próximas elecciones subiremos al 25%. Aquí hay que enganchar la creación del Eurocomunismo.

Y recuerdo su mantra cuando las cosas empezaron a torcerse a principios de los ochenta (nunca superó que no pasáramos del 10%): a mí no me jodáis, venía a decir, que si yo quisiera, fuera del partido, sería una personalidad de relumbrón.

Pero de todas formas, en su vida primera, Carrillo fue un dirigente con valor, que se atrevió a todo, incluso a sustituir a Dolores antes de tiempo. No debemos,  en ningún caso, ocultar lo positivo: fue un luchador antifascista notable e incansable hasta el final de esta etapa.

Precisamente se va Carrillo en el momento en que la conciencia de que no fue una Transición tan modélica empieza a extenderse y cristalizar. Por una parte se habla de la necesidad de una segunda Transición; por otra, se habla de que es inevitable un periodo constituyente, dado el desgaste político, la voladura de la Constitución y la erosión multiplicadora que ha supuesto la crisis. Pero Carrillo se ha ido antes, en plena etapa de condensación de esta crisis política e ideológica.

Pero hay algo que sí ha impactado fuertemente en el ámbito de sus ideas: la crisis de la socialdemocracia. Todos los militantes que a partir de 1984 se fueron con él, acabaron en el PSOE. Él (que, por cierto, nunca fue expulsado del PCE a pesar de lo que se dice), los acompañó hasta la puerta, incluida parte de su familia, y se quedó fuera. Y lo mismo que en una etapa anterior se “enamoró” (era muy enamoradizo) de Suárez, tuvo el mismo flechazo político de Zapatero; y ahí se refugió. Era la idea de una nueva formación, más allá de la socialdemocracia, fresca y mediática, europeísta, que pudiera superar algo que él no dejó nunca de repetir: la política ya no es la lucha clase contra clase. Una formación que conectara con la construcción civilizada de la Europa de los ciudadanos frente a la Europa de los mercaderes. Y este derrumbe de la modernidad, después de la caída del Muro de Berlín, sí le ha pillado de cabo a rabo. Esta orgía de los mercados sí ha llegado a conocerlo Santiago con plena intensidad. Quizás por eso, buscando siempre agarrarse a las ramas del futuro, apoyó la necesidad de crear ciertas formaciones superadoras a la vez de IU y del PCE. Aunque hay que reseñar otra de las características de Santiago: desde el principio sabía que la realidad no podría derrotarlo jamás. ¿Qué hacía entonces? Cuando la realidad, como si fuera una chaqueta, no le cabía en la maleta de su pensamiento, recortaba la chaqueta hasta que cabía. Y lo sabía. Sabía que lo estaba haciendo. Pero también sabía que era un truco necesario para cualquier superviviente, y más para él, que era un superviviente profesional.

Participamos juntos en su primera (desde los años 70) y segunda vida (casi entera). En la tercera hubo que partir peras, máxime cuando mantenía la idea que tras él ya no podía existir el PCE. Además, en cierto grado, aunque seguía su entrañable relación con los viejos camaradas, había cambiado la épica de la resistencia (“Con los zapatos puestos tengo que morir”, Alberti) por un supuesto discurso de inteligencia modernizadora. Nadie supo nunca esconder mejor las derrotas que él. La segunda parte del libro que estoy escribiendo empieza con la muerte de Santiago; se llama: “La disciplina de la derrota”.

Que la tierra te sea leve, Santiago.

 

Felipe Alcaraz
Exdiputado y ex secretario general del PCA

Paulina Ordena García, Aurora Picornell y Soledad Real

Paulina Ordena García (1911 – 1936)

Conocida como Lina Odena –Militante Comunista española, nacida el 22 de enero de 1911 en Barcelona y muerta el 14 de septiembre de 1936 junto al Pantano de Cubillas, Granada.

Dirigente de las Juventudes Comunistas Catalanas, tomó las armas en la Revolución de Octubre en Cataluña. Fue Secretaria General del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas. Formó parte del Socorro Rojo Internacional.

Comandante del Ejército luchó en el Frente Sur al inicio de la Guerra Civil. Lina Odena tenía un batallón que llevaba su nombre. Cuando estaba a punto de ser capturada por las tropas moras de Franco se suicidó en septiembre de 1936.

Aurora Picornell (1912 – 1937)

Nace en Palma de Mallorca en 1912 y muere en Porreres en 1937. Política y sindicalista y una de las principales dirigentes del PCE de Palma de Mallorca. Militante de la Liga Laica de Mallorca. Organizó el sindicato de modistas. Tras la Revolución minera de 1934 impulsó la reorganización del Socorro Rojo Internacional. Fue responsable del Secretariado de la Mujer del Comité provincial de Baleares del PCE. Tras el golpe militar de 1936 fue detenida y fusilada en el cementerio de Porreres.

 

 

Soledad Real (1917 – 2007)

Nace en 1917 en Barcelona y muere en el 2007 en la misma ciudad. Fue una de esas militantes indispensables en la resistencia antifranquista y en el retorno de la democracia a España. Como comunista, fue condenada a 20 años de prisión por la dictadura. Impulsó los movimientos de mujeres y de vecinos, y tuvo una estrecha relación con la Librería de Mujeres de Madrid.

En 1936 ingresa en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña. Colaboró con la movilización contra la rebelión militar y ayudando a la resistencia de la Barceloneta. Participó en la creación de la Alianza Nacional de la Dona Jove. Tras la caída de Cataluña se refugió en Francia, pasando nueve años en campos de refugiados. En noviembre de 1939 las autoridades francesas la devuelven a España. De nuevo en Barcelona, participó en la reconstrucción del PSUC y de las JSUC. Es detenida y condenada a treinta años de cárcel, de los que cumplirá dieciséis. En 1957 quedó en libertad provisional, con prohibiciones de volver a Barcelona y se instala en Madrid, teniendo una participación en el movimiento vecinal a través del Movimiento Democrático de Mujeres. Esta comunista y feminista, como ella se definía volvió a Barcelona donde murió el 6 de febrero de 2007.

 

 

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

Matilde Landa y Vilma Espín

Matilde Landa, Badajoz (24-6-1904/ 26-9-1942)

Matilde Landa pasó su infancia en Badajoz donde estudió el Bachillerato y en 1923 se trasladó a Madrid con el objeto de estudiar Ciencias Naturales y entra en contacto con la Resistencia de Estudiantes y con la Institución Libre de Enseñanza. Durante la Segunda República inició su militancia política. Ingresó en el Partido Comunista poco antes de la Guerra Civil. Tras el golpe de Estado de julio de 1936, se incorporó a las tareas sanitarias de un hospital de sangre en Madrid donde organizó toda la asistencia en los frentes así como su evacuación. Pronto pasó al Socorro Rojo Internacional, colaborando en la evacuación de Málaga y en el Cuartel de las Brigadas Internacionales de Albacete. En 1938 pasó a la Subsecretaría de Propaganda del Gobierno Republicano. Recorrió por entonces numerosas ciudades de la Península, dando conferencias para levantar la moral de los combatientes y explicar la causa de la República y de la guerra.

En esta época conoció a Miguel Hernández que pertenecía al Quinto Regimiento quien le dedicó el poema “A Matilde”. Poco antes de la derrota de la República, fue encargada de reorganizar el Partido Comunista de Madrid, pero ella, junto con sus compañeros fueron delatados y hechos prisioneros. En septiembre de 1939 ingresó en la cárcel de Ventas donde desarrolló una extraordinaria labor de ayuda a las presas condenadas a muerte en su “Oficina de penadas”.

Fue condenada a muerte y posteriormente le fue conmutada la pena por la de 30 años de reclusión. En junio de 1940 y para evitar la influencia que ejercía sobre las detenidas, fue trasladada a la Prisión de Palma de Mallorca. Allí, las monjas, el capellán y la Acción Católica, la sometieron a una terrible prisión, castigos incluidos, para tratar de que se convirtiera al Catolicismo y que se bautizara lo que hubiera servido de ejemplo a las demás detenidas y de desautorización pública de la ideología de izquierdas. Esta presión y la amenaza de hacer recaer sobre los hijos de las presas su negativa hizo que su equilibrio emocional se resistiera y el 26 de septiembre de 1942 cayó desde una galería de la prisión, muriendo a las pocas horas.

 

Vilma Espín (Santiago de Cuba, 1930- La Habana, 1993)

Vila espín nació el 7 de abril de 1930 en la ciudad de Santiago de Cuba (Cuba) en el seno de una familia acomodada. La casa de Vilma Espín fue uno de los refugios de los asaltantes del cuartel Moncada durante la persecución que se llevó a cabo al finalizar el asalto a dichas instalaciones militares.

En la universidad participo activamente en las manifestaciones en contra del gobierno de Fulgencio Batista que estaba en el poder después de dar un golpe de estado en 1952  al presidente Carlos Prío Socarrás.

Estudió ingeniería química en la Universidad de Oriente y en el MIT de Boston antes de conocer al líder revolucionario Frank País en La Habana. Se hizo inseparable colaboradora de País participando activamente en las organizaciones que éste fundó. Formó parte de la Acción Nacional Revolucionaria. Cuando esta organización se integró a las filas del Movimiento 26 de julio, Vilma fue nombrada por el propio País, poco antes de su asesinato, Coordinadora Provincial de la organización clandestina en la provincia de Oriente donde se encuentra la Sierra Maestra en la que se instalaría la guerrilla.

En la Revolución Cubana: fue a México para entrevistarse con Fidel Castro y recibir órdenes y mensajes para la preparación del alzamiento rebelde en contra del gobierno de Batista. En ese viaje conoció a Raúl Castro, con quién se casaría después del triunfo de la Revolución. Bajo el mando de Frank País participó en el alzamiento de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, como apoyo a los expedicionarios del Granma, preparando su desembarco. El cuartel general del movimiento revolucionario de Santiago quedó ubicado en su vivienda.

Una vez comenzadas las actividades guerrilleras de Sierra maestra, en 1956, apoyó a los combatientes desde el llano. Se casó con Raúl Castro en 1959. En junio de 1958 se integró a las tropas insurgentes, donde se destacó en sus acciones de coordinación y lucha guerrillera.

Papel en el gobierno: tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 Vilma Espín fue encargada de reorganizar las diferentes organizaciones femeninas. De dicha reorganización nació la Federación de Mujeres Cubanas de la que fue presidenta.

Fue miembro del Comité Central del Partido, desde su fundación en 1965, condición que se mantuvo hasta su muerte al ser ratificada en todos sus congresos. En el congreso de 1980 fue nombrada miembro suplente del Buró Político y en el siguiente fue miembro efectivo. Se mantuvo como miembro del Politburó del Partido Comunista de Cuba hasta 1991.

Fue diputada de la Asamblea Nacional, en su primera legislatura, y miembro del Consejo de Estado desde su constitución. Presidió varias comisiones de la Asamblea Nacional como la Comisión Nacional de Prevención y Atención Social, y la Comisión de la Niñez.

Recibió múltiples condecoraciones, títulos y órdenes nacionales e internacionales, entre las que se destaca el titulo honorífico de Heroína de la República de Cuba y el Premio Lenin de la Paz.

Espín encabezó la delegación cubana al Primer Congreso Latinoamericano sobre Mujer y Niños que se realizó en Chile en 1959. También encabezó las delegaciones cubanas a las Conferencias de la Mujer realizadas en México, Copenhague, Nairobi y Pekín.

Muerte: falleció de cáncer el 18 de junio de 2007. El gobierno cubano decretó un día de duelo nacional el martes 19 de junio. Dirigentes del gobierno y el Partido Comunista le rindieron tributo en varios actos, entre ellos una velada en el Teatro Karl Marx de La Habana. Fue incinerada, y sus restos descansan en el Mausoleo del II Frente Frank.

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

Sirva esta de introducción a sucesivas líneas en las que se recogerán las luchas silenciadas de esas mujeres a las que tanto les debemos.

MUJERES REPUBLICANAS

Los progresos sociales y políticos proyectados con la llegada de la II República, se plasmaron también en el ámbito de la mujer. Las reivindicaciones femeninas hicieron alentar una esperanza en la lucha de las mujeres por salir del ostracismo y marginación, en el que habían permanecido a lo largo de tantos años. La pretensión de conseguir una igualdad y un reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad española, hizo que la movilización femenina englobara a muchas de ellas que llevaron las peticiones a la calle y reivindicar los derechos que les correspondían.

La mujer estaba postergada en exclusividad al servicio de sus familias y hogares, una sumisión profunda a los maridos, teniendo papeles secundarios en cualquier orden de la sociedad y sin tener participación, ni capacidad de decisión.

El inicio de la guerra civil multiplicó los esfuerzos colectivos de las mujeres para exigir una serie de intereses comunes, pero sobre todo, para evidenciar el papel protagonista femenino con la creación de espacios de lucha y la valoración de su presencia en el bando republicano.

El desarrollo de la “Agrupación de Mujeres Antifascista” en labores de retaguardia, en la creación de comités de ayuda y auxilio y en la organización del trabajo femenino, ocupando las vacantes de los hombres que iban al frente de batalla, hizo que muchas mujeres se comprometieran en la lucha y en la salvaguardia del sistema republicano y democrático. La movilización fue generalizada y ayudó a que las mujeres salieran del entorno tradicional de sus casas y se unieran al combate y a la ayuda desinteresada a favor de la República. Fue un hecho generalizado, espontáneo y natural, sin ningún tipo de presión y actuando con naturalidad e independencia, teniendo una influencia en movimientos y asociaciones femeninos que se crearon con posterioridad.

Sin embargo, con el final de la guerra y la derrota de las fuerzas republicanas, el régimen dictatorial recién instaurado puso en marcha, desde antes de finalizar la guerra una represión sistemática, metódica y premeditada, que perduró durante muchos años, hasta construir una de sus principales señas de identidad. El panorama general que se vivió entre los partidarios de la República, no pudo ser más desastroso: miseria, hambre, delaciones, exilio, represión y muerte, reflejándose la dureza de la posguerra en la vida cotidiana de los vencidos. Juicios sumarísimos, cárceles saturadas, campos de concentraciones, compañías de trabajo, censuras, ley de fugas, fusilamientos y control estricto en todas las facetas de la vida, estuvieron a la orden del día.

La represión franquista no fue menos con las mujeres, odiadas y vilipendiadas, por su trabajo y esfuerzo en tiempos de guerra. El ideal de mujer difundido por la nueva España falangista y de ideología nacional-católica, consideraba que su espacio vital era la reclusión en el hogar y la sumisión en su papel de esposas y madres. Algo a lo que la mujer republicana se negó, debido a que estaba luchando contra esas imposiciones tradicionales y arcaicas. Por este motivo, las mujeres fueron víctimas de una crueldad y una presión social, política e ideológica, inclusive más fuerte que a sus propios compañeros. La sección femenina de Falange contribuyó a la expresión y desarrollo de ese ideal de mujer, alentado y apoyado desde todos los sectores eclesiásticos.

Las “rojas” como así fueron calificadas, sufrieron una estigmatización social grande, siendo víctimas de actos de deshonra y humillación como la toma de aceite de ricino y el famoso corte de pelo al cero, para que la gente conociera públicamente su papel de “roja” o familiar de republicano, una especie de sanción y escarmiento que se generalizó y desarrollo como si fuera una ceremonia social, en la que las protagonistas eran ellas, acusadas y represaliadas por sus verdugos falangistas.

A pesar de la represión y las circunstancias negativas que tenían, muchas mujeres republicanas, contribuyeron de manera amplia a la lucha y al combate antifranquista. Ellas tomaron parte activa y esencial en las actividades políticas a favor de la vuelta a la legalidad republicana. Desde la clandestinidad trabajaron y combatieron en labores de propaganda y agitación, siendo enlaces y apoyo clandestino, estaban comprometidas a esa causa y fueron militantes en organizaciones políticas de izquierda. También participaron en la lucha armada, dentro de las agrupaciones guerrilleras que combatieron a las fuerzas del orden franquistas, a lo largo de toda la geografía española, tomando parte directa en la lucha o siendo los principales puntos de apoyo de los guerrilleros.

La desmoralización y el temor estaban presentes en aquellas mujeres combatientes, combinados a la vez con la confianza y valentía en conseguir sus propósitos. Eran sentimientos que cohabitaban en el interior de cada una de ellas, precavidas ante el trabajo clandestino, pero arriesgadas en las labores y actividades políticas, para que regresaran las condiciones de libertad y democracia, en el seno de la sociedad española.

Su temprana participación en organizaciones políticas, ya fueran juveniles, como la JSU o en el PCE, casi todas estuvieron en la guerra civil militando en esas organizaciones, sufrieron varias detenciones que no les impidieron seguir con valentía y decisión en la lucha antifranquista clandestina, siguieron combatiendo en el interior de las cárceles en contra de la represión de sus opresores y cuando salieron en libertad, todas tenían la conciencia clara de que no estaban arrepentidas de su trabajo y esfuerzo combatiente y que si lo tuvieran que repetir, lo hubieran hecho de igual manera.

Extraido de la web de Gazte Komunistak;  http://www.gaztekomunistak.org/node/1498

Hoy día 22 de mayo toca acordarse de uno de aquellos infiernos fascistas en los que durante décadas la barbarie franquista torturo, asesino y represalio a miles de ciudadanos españoles.

Hoy día 22 de mayo toca acordarse del Penal del Fuerte Alfonso XIII o también conocido como Fuerte de San Cristóbal. En esta fortaleza militar enclavada en la cima del monte Ezkaba de Pamplona, durante años (1934-1945), el régimen franquista torturó a miles de reclusos en condiciones infrahumanas.

Durante la posguerra y la dictadura, la gran mayoría de los recluidos en este infierno fueron republicanos, comunistas, anarquistas o sindicalistas. Estos presos sufrieron en sus propias carnes las condiciones infrahumanas propias de un penal como este. Las palizas, las chinches y piojos, la falta de luz y alimento, y las grandes humedades condujeron a la muerte a cientos de recluidos. La gran mayoría de estos cadáveres, fueren enterrados en un cercano paraje hoy dia conocido por Cementerio de las Botellas. Este peculiar nombre, tiene su origen en que todos los cadáveres eran enterrados con una botella de cristal entre las piernas. Dentro de estas botellas se introducían pedazos de papel en el que figuraban los datos de los allí enterrados, pero con el paso de los años, la gran mayoría de estos papeles se desintegraron dificultando la identificación de estos cadáveres.

En este oscuro lugar, el 22 de mayo de 1938 tuvo lugar uno de esos tantos acontecimientos que las décadas de nacional-catolicismo franquista intentaron olvidar sin éxito. Aquel dia, en aquel monte cercano a Pamplona, tuvo lugar la mayor fuga de un penal franquista, y una de las mayores de las acontecidas en la historia de Europa, tanto por el número de participantes como por las sangrientas consecuencias.

Esta fuga fue preparada por unos treinta presos de forma minuciosa. La operación se inició a la hora de la cena, momento en que había más dispersión de los guardianes. En distintos grupos fueron desarmando a varios de ellos y tras coger su armamento, se dirigieron a donde estaba cenando la compañía de soldados de guardia. Hay que destacar que únicamente murió un soldado como consecuencia de un golpe en la caveza al oponer resistencia. Posteriormente rindieron también a los soldados de las garitas. En una media hora el fuerte fue tomado por los reclusos, que salieron al exterior.

Un soldado que volvía de Pamplona se apercibió de lo que estaba ocurriendo y bajó a la ciudad a dar la voz de alarma. Además, un preso, el falangista Ángel Alcázar de Velasco, encarcelado tras los sucesos de abril de 1937 en Salamanca, también corrió monte abajo para avisar.

Cuando los camiones de los militares con grandes reflectores se acercaron hacia el fuerte, algunos de los presos desistieron en su fuga, de tal forma que fueron contabilizados 1.692 presos a las 3:30 de la madrugada. Se fugaron, por tanto, 795 de los detenidos, que iban mal calzados y vestidos, desnutridos, con escasos fusiles y en desbandada, sin organizar un plan de huida. Se inició inmediatamente la caza de los mismos, que sin apenas resistencia fueron siendo abatidos y detenidos. Consta que el mismo día 23 se detuvo a 259 evadidos, el día 24 ya eran 445 y los días sucesivos a grupos menores. El último fue capturado el 14 de agosto, tres meses después, siendo apodado “Tarzán”, por aguantar tanto tiempo sólo en el monte.

De los 795 fugados fueron detenidos 585, pasando sólo la frontera francesa tres de ellos, e identificando 187 cadáveres, a los que hay que añadir 24 muertos más sin identificar. Esto da, según la contabilidad del fuerte, cuatro más, que pudieran ser huidos de la represión en la retaguardia encontrados tras las intensas pesquisas desarrolladas para capturar a los fugados del fuerte. Aunque la mayor parte pereció en Ezcabarte, que es la cara norte del monte, en Oláibar y en Baztán, la mayoría está registrada en Ansoaín en la falda sur del monte. En total, 211 asesinados durante la captura de los fugados. De los capturados, 16 fueron sometidos a juicio acusados de ser cabecillas, uno fue internado en el manicomio de Pamplona y 14 de ellos fueron condenados a muerte. Estos fueron fusilados en la Vuelta del Castillo, detrás de la ciudadela el 8 de septiembre de ese mismo año: Gerardo Aguado Gómez, Teodoro Aguado Gómez, Bautista Álvarez Blanco, Calixto Carbonero Nieto, Antonio Casas Mateo, Daniel Elorza Ormaetxea, Antonio Escudero Alconero, Ricardo Fernández Cabal, Francisco Herrero Casado, Francisco Hervas Salome, Primitivo Miguel Frechilla, Miguel Nieto Gallego, Rafael Pérez García y Baltasar Rabanillo Rodríguez.

En las posteriores diligencias aparece el delator falangista Ángel Alcázar de Velasco, que vio reducida su pena. Con la reducción de penas también se vieron agraciados otros 60 internos por colaborar. El director del establecimiento, Alfonso de Rojas, fue destituido de su cargo.

La negra historia de este penal cuenta con más de 200 fallecidos, entre enfermos, fugados y fusilados.

Desde que hace una pocas décadas se iniciara el camino por recuperar la memoria histórica, decenas han sido los cadáveres exhumados e identificados en los alrededores de este penal, pero a día de hoy aun son muchos más los cadáveres de inocentes los que reposan en este enclave esperando a ser exhumados para evitar que su historia caiga en el olvido. En este capítulo es digna de mención la Asociación Cultural Txinparta, la cual durante los últimos años lleva realizando un innegable trabajo por recuperar la Memoria Histórica de aquel lugar, así como por exhumar e identificar los restos que de aquellos represaliados.

En definitiva, desde aquí quiero rendir mi particular homenaje a todos los inocentes que perdieron su vida en aquel trágico lugar. Las generaciones posteriores tenemos el deber y la obligación moral de dar a conocer lo sucedido en aquel lugar, para evitar que todos aquellos héroes anónimos caigan el oscuro olvido. Todos ellos perdieron la vida por creer en un mundo mejor víctimas de la sin razón, pero su historia no morirá mientras les sigamos recordando y homenajenado.

En este programa de televisión se sacan a la luz los oscuros chanchullos con los cuales se financia la Iglesia Católica,  a la par que se resalta la opacidad y total falta de transparencia de la Iglesia Católica.

 En este programa se profundiza en este caso de las inmatriculaciones (mecanismo jurídico que le permite a la Iglesia Católica usurpar y apropiarse de propiedades inmobiliarias ajenas) acontecidas en Navarra.

En el video numero dos se puede constatar la habitual hipocresía del PSOE, el cual mientras ostento el Gobierno no hizo más que beneficiar económicamente a la Iglesia, y una vez fuera de él se viste con la chaqueta laica para reclamar al PP lo que él no quiso ni tuvo el valor de realizar.

Durante todo el programa llama la atención el presunto desconocimiento y la escasez de argumento lógicos emitidos por los representantes de la todopoderosa Iglesia.

En definitiva, este en un buen programa para conocer un poco más los marrulleros chanchullos de la Iglesia Católica. Ante estas inadmisibles situaciones, de una vez por todas reclamemos la total separación de la Iglesia y del Estado, y la inmediata ruptura del Concordato con el Estado Vaticano.