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Abdicación.Ayer 2 de junio el antidemocrático Jefe de Estado Juan Carlos I anunció que abdicaba la Jefatura del Estado en favor de su hijo el Príncipe Felipe.

A penas una semana después del mayor golpe sufrido por el sistémico bipartidismo español, la más que controvertida monarquía borbónica anuncia un apaño de sucesión relámpago con el que intentar perpetuar una antidemocrática institución impuesta por el genocida Franco.

El Régimen surgido de la inacabada transición y apuntalado en la obsoleta Constitución de 1978 hace aguas por todos sus flancos, y la ciudadanía española no debemos dejar pasar esta oportunidad para hundirlo definitivamente. El paro, los desahucios, la destrucción de la sanidad y de la enseñanza pública, las tensiones territoriales, y demás problemas actuales son meros engranajes de todo un sistema coronado por la monarquía borbónica.

El Régimen y sus lacayos (PP y PSOE) pretenden cocinar una sucesión sin el más mínimo ápice de talante democrático, y como ya en su día hizo la dictadura franquista con Juan Carlos I, ahora se pretende endiñarnos otros 30 o 40 años de monarquía felipista.

De aquí a que se produzca la sucesión (se habla de entorno al 16 de junio), la ciudadanía republicana debemos marcarnos dos objetivos; la convocatoria de un referéndum vinculante en el que la ciudadanía elija entre Monarquía o República, y la creación de una Comisión de Investigación que audite a la institución monárquica y que esclarezca de donde y como ha amasado está su ingente fortuna.

El referéndum como tal únicamente es el medio por el que alcanzar nuestro verdadero fin, la III República. Una República que únicamente no debe ceñirse a un cambio de cromos de un Monarca por un Presidente de la República, sino que debe representar un verdadero cambio político, económico y social.

Al hablar de la III República debemos hablar de ella como alternativa anticapitalista y vía al Socialismo. La reivindicación republicana tiene hoy más vigencia que nunca, y únicamente a través de un Proceso Constituyente Republicano podremos construir un nuevo sistema que priorice los derechos e intereses de la ciudadanía a los de especuladores y a los de los mercados, en el que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley y en el que existan verdaderos mecanismos de participación democrática, que garantice la educación, la sanidad pública y los servicios sociales a toda la ciudadanía sin importar su origen o situación legal, que a través de la nacionalización y de la planificación de los sectores estratégicos de la economía se garantice el empleo y la soberanía económico-financiera del Estado, que a través de un sistema federal garantice el derecho de autodeterminación y que de acomodo en una España republicana a las distintas regiones y naciones que conforman el Estado Español, que de forma efectiva garantice la laicidad del Estado y garantice el escrupuloso respeto de los derechos de creencia y culto de toda la ciudadanía, y en el que en definitiva dejemos de ser súbditos para convertirnos en verdaderos ciudadanos.

Estemos a la altura del momento histórico que estamos viviendo, mantengamos la movilización republicana hasta el último momento, y hagamos todo lo posible por conquistar la plena democracia que el fascismo nos quitó en 1936.

¡No a la sucesión monárquica!

¡Viva la República!

¡A por la Tercera!

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Paulina Ordena García, Aurora Picornell y Soledad Real

Paulina Ordena García (1911 – 1936)

Conocida como Lina Odena –Militante Comunista española, nacida el 22 de enero de 1911 en Barcelona y muerta el 14 de septiembre de 1936 junto al Pantano de Cubillas, Granada.

Dirigente de las Juventudes Comunistas Catalanas, tomó las armas en la Revolución de Octubre en Cataluña. Fue Secretaria General del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas. Formó parte del Socorro Rojo Internacional.

Comandante del Ejército luchó en el Frente Sur al inicio de la Guerra Civil. Lina Odena tenía un batallón que llevaba su nombre. Cuando estaba a punto de ser capturada por las tropas moras de Franco se suicidó en septiembre de 1936.

Aurora Picornell (1912 – 1937)

Nace en Palma de Mallorca en 1912 y muere en Porreres en 1937. Política y sindicalista y una de las principales dirigentes del PCE de Palma de Mallorca. Militante de la Liga Laica de Mallorca. Organizó el sindicato de modistas. Tras la Revolución minera de 1934 impulsó la reorganización del Socorro Rojo Internacional. Fue responsable del Secretariado de la Mujer del Comité provincial de Baleares del PCE. Tras el golpe militar de 1936 fue detenida y fusilada en el cementerio de Porreres.

 

 

Soledad Real (1917 – 2007)

Nace en 1917 en Barcelona y muere en el 2007 en la misma ciudad. Fue una de esas militantes indispensables en la resistencia antifranquista y en el retorno de la democracia a España. Como comunista, fue condenada a 20 años de prisión por la dictadura. Impulsó los movimientos de mujeres y de vecinos, y tuvo una estrecha relación con la Librería de Mujeres de Madrid.

En 1936 ingresa en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña. Colaboró con la movilización contra la rebelión militar y ayudando a la resistencia de la Barceloneta. Participó en la creación de la Alianza Nacional de la Dona Jove. Tras la caída de Cataluña se refugió en Francia, pasando nueve años en campos de refugiados. En noviembre de 1939 las autoridades francesas la devuelven a España. De nuevo en Barcelona, participó en la reconstrucción del PSUC y de las JSUC. Es detenida y condenada a treinta años de cárcel, de los que cumplirá dieciséis. En 1957 quedó en libertad provisional, con prohibiciones de volver a Barcelona y se instala en Madrid, teniendo una participación en el movimiento vecinal a través del Movimiento Democrático de Mujeres. Esta comunista y feminista, como ella se definía volvió a Barcelona donde murió el 6 de febrero de 2007.

 

 

(Fuente: Agenda de mujeres comunistas. Frente de Mujer PCM)

Extraido de la web de Gazte Komunistak http://www.gaztekomunistak.org/

Ante los últimos vergonzosos acontecimientos  protagonizados por la familia real española, son muchas las voces que hasta ahora no se habían posicionado al respecto y que en este momento relaman la abdicación de Juan Carlos I, la necesidad de un referéndum en el que la ciudadanía elija república o monarquía, o la instauración de la III República. Mientras tanto, en los mentideros madrileños se comenta que la Zarzuela ya ha echado a rodar toda su maquinaria protocolo-propagandística  para preparar la sucesión de Juanito I y salvar de la mejor forma posible la crisis en la que se haya enfangada la monarquía española.

Por lo mencionado en el párrafo anterior, el discurso republicano está hoy más vivo que nunca, y cuestiones como la del referéndum, la abdicación o la instauración de la República son hoy más escuchadas que nunca.

Antes que nada, me gustaría aclarar dos conceptos; Referéndum y República. El Referéndum es un mecanismo democrático que da la opción de que la ciudadanía manifieste su voluntad al respecto de una cuestión en concreto, mientras que República es un sistema político sinónimo  a su vez de plena democracia, ya que en él todos los ciudadanos del estado en cuestión tienen los mismos derechos y obligaciones de forma totalmente veraz.

Al hablar sobre la hipotética y futura instauración de la III República Española, la mayor parte de las voces republicanas (ya sean partidos políticos, asociaciones republicanas o republicanos anónimos) suelen coincidir en la petición de un referéndum que permita a la ciudadanía manifestar su voluntad al respecto. El referéndum que a priori parece indispensable para llegar a la ansiada III República, es una peligrosa arma de doble filo totalmente inadecuada para esta cuestión.

En la cuestión republicana, el hecho democrático no reside en la utilización de un referéndum que de la opción de elegir entre república o monarquía, sino que únicamente y exclusivamente el hecho democrático radica en la instauración de la III República Española, y por consiguiente en la instauración de la plena democracia. 

Por muy mal que suene, podemos afirmar que la ciudadanía española carece de la madurez político-democrática necesaria para responder correctamente ante semejante situación. Esta última no es una afirmación baladí ni un desprecio gratuito hacia el grueso de la ciudadanía, sino que es una realidad que se puede ratificar contrastando  los resultados de los últimos procesos electorales acontecidos en este país. En las pasadas elecciones generales del 20 de noviembre, ante una situación de brutal crisis económica, la ultraderecha neoliberal representada por el Partido Popular alcanzo el gobierno gracias a los votos de la clase trabajadora española. ¿Qué ha hecho el señor Rajoy nada más llegar al poder?, estrangular  a la clase trabajadora mediante una indecente Reforma Laboral, e iniciar una orgia de desenfrenados recortes. ¿Acaso no aventuraba este oscuro panorama la ciudadanía española?, claro que sí, pero aun así lo alzo al poder.

Con el caso de la hipotética instauración de nuevo de la Republica en España podría suceder lo mismo, la practica totalidad de la población reconoce a la monarquía como un ente arcaicamente antidemocrático, corrupto e innecesario, pero aun así gran parte de la población se considera monárquica o juancarlista. ¿Cómo reaccionaría esta población ante un hipotético referéndum? ¿Estarían a la altura de la decisión? Y más aun teniendo en cuenta la probable presión que ejercería tanto la derecha política como la caverna mediática para perpetuar el actual sistema monárquico.

Por todo ello, es necesario que los republicanos actualicemos nuestro discurso dejando de lado la cuestión del desdichado referéndum. Nosotros queremos instaurar la plena democracia, no que se nos deje elegir entre democracia o no democracia. A buen seguro que cuando llegue este transcendental momento habrá republicanos de nuevo cuño que pidan un referéndum vinculante (bien por ellos), pero nosotros los republicanos de convencimiento  tenemos que exigir la instauración de la III República y por consiguiente la instauración de la plena democracia sin ningún tipo de condición ni tapujo.

El pasado sábado, como todos los 14 de abril desde 1931 los republicanos españoles conmemorábamos la proclamación de la II República Española. Durante toda la semana que precedía a la mencionada efeméride, centenares fueron los actos que homenajeaban a la II República,  a la par que reclamaban la III República como instauración definitiva de la plena democracia en el Estado Español.

En unas fechas en la que la actual monarquía borbónica tendría que hacer todo lo posible por hacer desistir a los españoles en nuestros ideales y convicciones republicanas, el patetismo del absolutismo juancarlista no ha hecho sino darnos la razón públicamente de lo innecesario de su existencia y a la par que ridiculizaba más si cabe su antidemocrática imagen.

PocoS días antes del 14 de abril, el anuncio de que Froilán (uno de los hijos de la infanta Cristina y Jaime de Marichalar, y a su vez nieto del rey), se había disparado así mismo en el pie con un arma de fuego no permitida para su edad, nos hizo recordar a los españoles el oscuro episodio en el que el actual monarca español mato a su hermano de un disparo mientras jugaban con armas de fuego.

La desdichada coincidencia entre abuelo y nieto, resalta la afición de los niños borbones por jugar con armas de fuego en vez de divertirse como el resto de los niños de su edad jugando con juguetes apropiados para su edad.

En el caso de Froilán, rápidamente se supo que su estado de salud no corría peligro, y que el disparo había sido efectuado por sí mismo con un arma que no le estaba permitido usar debido a su corta edad. El Defensor del Menor no tardo en recordar públicamente a los Borbones de que las armas de fuego no son el divertimento idóneo para un niño como Froilán, por muy nieto del rey que sea. Al día siguiente de producirse la antimonárquica autolesión, los medios de comunicación comunicaron que la Guardia Civil se había hecho cargo de la investigación del suceso, y que Jaime de Marichalar se enfrentaba  a una fuerte sanción económica, ya que en el momento del disparo su hijo se encontraba bajo su tutela.

En un primer momento, el exyerno del rey afirmo a la Guardia Civil que el accidente se había producido mientras el niño se encontraba realizando prácticas de tiro en una finca de la familia, pocos días después, hemos sabido que este señor a cambiado su declaración, y que ahora afirma que el accidente se produjo cuando su hijo se encontraba limpiando el arma. A este paso, no es extrañar que este señor acabe argumentando que se traro de una conspiración judío-masónica-republicana la que intento acabar con el pie del nieto del rey.

Cuando todo parecía indicar que la anécdota de Froilán iba  a ser la comidilla graciosa del 14 de abril, el propio 14 de abril se conoció la noticia de que Juan Carlos I Rey de España se había roto la cadera mientras se encontraba en  Botsuana cazando elefantes. 

El mismo monarca que hacía tan solo unas semanas afirmaba públicamente que todos los españoles teníamos que arrimar el hombro para sacar al país de la crisis, se encontraba en África disfrutando de un lujoso safari. La hipocresía del Borbón no solo queda ahí, ya que este impresentable señor que se divierte asesinando animales exóticos es a la par presidente de honor de la ONG WWF la cual dedica sus esfuerzos a la preservación del medio ambiente y a la protección de especies animales en peligro de extinción.

Este viaje no se puede calificar sino de total vergüenza e impresentable afrenta a la ciudadanía de un país que cuenta con casi 5 millones de parados. Ante las críticas suscitadas de todos los lados y colores (hasta en el PSOE se han escuchado voces pidiendo la abdicación del antidemocrático Jefe del Estado Español), la Casa Real no tardo en escudarse en que este se trataba de un viaje privado, y de que en todo momento Mariano Rajoy estuvo informado del mismo. Ante esto, muchas han sido las voces que han preguntado como Mariano Rajoy puede permitir que este señor se de estos caprichos con dinero de las arcas públicas del Estado en una situación de brutal crisis económica como la actual.

Cayo Lara (coordinador federal de IU) ha anunciado hoy en una rueda de prensa después de criticar lo que considera una falta de ética total por parte de la Casa Real, no sólo por este episodio, sino por otros comportamientos que, a su juicio, están perjudicando a la marca España en el exterior, que su grupo parlamentario exigirá al gobierno que aclare con cargo a que partidas se ha sufragado este capricho del rey.

Como muy bien se está señalando desde la izquierda política de este país, la desvergüenza y el patetismo de Juan Carlos I y toda su tribu está haciendo más por la instauración de la III República que todos los republicanos españoles juntos. Desde aquí lo único que toca es desear que tanto el monarca como su numerosa familia sigan con su habitual actitud y comportamiento, para que junto con el esfuerzo  y trabajo de los republicanos logremos jubilar a estos vividores cuanto antes.

 PORQUE EL PASADO NO SE TIENE QUE OLVIDAR; VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN PARA LOS HEROES QUE PERDIERÓN LA VIDA POR DEFENDER LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y LA LEGITIMIDAD DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA.

AYER, HOY Y SIEMPRE TRAS LA BUSQUEDA DE LA PLENA DEMOCRACIA.

¡FELIZ 14 DE ABRIL! ¡SALUD Y A POR LA 3ª!

El próximo 14 de Abril conmemoramos el 81 aniversario de la proclamación de la II República. Lo hacemos en unos momentos de recortes en los derechos sociales y de limitación de las libertades colectivas e individuales nunca antes conocidos tanto por su profundidad como por el corto espacio de tiempo en que se están produciendo.

Las políticas neoliberales aplicadas primero por el gobierno de Zapatero y ahora por el del PP, al servicio ambos de los intereses del capital financiero y especulativo, han profundizado la crisis económica y empeorado las condiciones de vida de las gentes trabajadoras creando una situación sin precedentes en cuanto a desempleo, precariedad laboral, aumento de la pobreza y de la exclusión social.

Las reformas que se están implementando, con la excusa de la salida de la crisis, pretenden cambiar el modelo de relaciones sociales que conocíamos hasta ahora y acabar con el estado social y de derecho que era la base de las democracias occidentales desde el fin de la segunda guerra mundial. La pérdida de derechos laborales y sociales, la privatización de servicios públicos esenciales puestas en práctica con las dos últimas reformas laborales y otras medidas del gobierno nos llevan a un nuevo modelo de relaciones sociales donde prima la “ley del más fuerte”, el ideal del liberalismo político. A esta peligrosa deriva social se une la descarada intromisión del capitalismo transnacional en la soberanía nacional. El chantaje de los “mercados” a los países europeos, especulando primero con la deuda pública, imponiendo luego condiciones draconianas para su pago y gobiernos tecnocráticos para su cumplimiento junto a la sumisión a los mismos del conjunto de los gobiernos europeos y de la UE ponen también en peligro el propio régimen democrático tal y cómo lo hemos venido conociendo.

La última reforma de la Constitución del 78 ha constitucionalizado al neoliberalismo al poner por encima de cualquier consideración el pago de la deuda externa, la sumisión a los “mercados”, con ello, las fuerzas al servicio del capital financiero especulativo han dinamitado el pacto constitucional y convertido en papel mojado el estado social y de derecho que proclama dicha Constitución.

Una ruptura política pero también social, especialmente social, como esta crisis permanente nos esta demostrando. El actual marco jurídico, político y administrativo sustenta y posibilita el que las clases trabajadoras somos ahora más pobres y las clases dominantes más ricas.

Esto significa hoy la imposibilidad de encontrar un empleo digno, una vivienda y emanciparse, menos servicios sociales, deterioro de la educación y la sanidad… , significa un retroceso sin precedentes en derechos sociales, laborales y políticos, un cambio de régimen que nos retrotrae al siglo XIX.

La juventud sabe especialmente bien de que estamos hablando y por eso están empezando a protagonizar movilizaciones ante la ausencia de un futuro medianamente certero. Sus vidas están condenadas a la precarización y la explotación y nadie les habla de que la situación va a mejorar. Más bien al contrario.

El Partido Comunista de España no se resigna, no acepta como irremediable el actual estado de las cosas y estamos convencidos que conectamos con la mayoría de la sociedad cuando decimos que la crisis no puede recaer en las espaldas de los más débiles, el resultado de las pasadas elecciones andaluzas y asturianas, el éxito de la Huelga General nos muestran el camino: la movilización y la resistencia son nuestras armas, por eso desde el PCE venimos proponiendo una salida social y democrática anticapitalista a la crisis que construya en torno a ella un bloque social mayoritario que permita una salida de la crisis que ponga la economía al servicio de las personas trabajadoras y no al del capital, que recupere y profundice derechos en vez de eliminarlos, que priorice la creación de empleo estable y de calidad y no el pago de la “deuda”.

A principios del siglo XX la idea de la República significaba para los trabajadores y trabajadoras un régimen que reconocería derechos laborales, sociales y políticos y que mejoraría sus condiciones de vida, su proclamación en 1931 y la Constitución que aprobaron las Cortes confirmaron sus esperanzas. La II República española, una república de trabajadores y trabajadoras, fue destruida por las clases dominantes por atreverse a intentar acabar con los privilegios de unos pocos para poner la economía al servicio del ser humano, de las mayorías sociales.

Hoy, a principios del siglo XXI La República de España vuelve a ser la respuesta en positivo, la respuesta ilusionante, la manera democrática de constitucionalizar la justicia social y el reparto equitativo de la riqueza. La República de España debe ser la solución al empleo, a los desahucios y al dominio de la banca sin escrúpulos entre otras cuestiones que hoy angustian a millones de españoles.

Somos una tierra de recursos y gente trabajadora. España es rica pero desigual, muy desigual, baste decir que las grandes empresas defraudan cada año 62.480 millones de euros ¡cada año! En comparación cabe decir que el primer gran recorte de Rajoy ha sido de unos 14.000 millones. Hay dinero, hay riqueza, hay posibilidades, pero están muy mal repartidas y dirigidas.

Pan, trabajo y libertad pedíamos en el proceso constituyente que concluyó con el texto de 1978 que estableció la Monarquía Parlamentaria. Esas mismas cuestiones son las que hoy nos apremian a alumbrar un nuevo proceso constituyente hacia la III República de España, que va a posibilitar una Jefatura democrática del Estado pero que, sobre todo, está llamada a acortar la brecha social entre ricos y pobres, a restablecer los derechos que nos están robando y a constitucionalizar otros nuevos que también reivindicamos.

En ese proceso constituyente ya trabajamos multitud de colectivos y organizaciones republicanas como pudimos ver recientemente en el encuentro republicano celebrado en Madrid el pasado 21 de enero y en el cual se constituyó la Junta Estatal Republicana.

Llegamos también a este aniversario de la proclamación republicana en España con una Casa Real en sus momentos más débiles. Hasta tal punto esto es así que se han visto obligados a dar a conocer por primera vez el destino de la cantidad de libre disposición que contemplan los Presupuestos Generales del Estado para la Jefatura del mismo.

A esto hemos llegado no por dignidad democrática, no por presión popular a pesar de las miles de firmas de ciudadanos que pedían transparencia en las cuentas públicas. Hemos llegado a esto porque la sombra de la corrupción ha aparecido, públicamente por primera vez, en la Casa Real.

Este asunto ha puesto el foco en situaciones que antes pasaban más desapercibidas como los dos millones de euros que nos cuesta mantener el complejo de Marivent para que la Familia Real pase sus vacaciones. El caso Urdangarín, que no hay que olvidar que es una pieza del caso “Palmarena”, va a hacer que se sea menos condescendiente socialmente con los despilfarros de la Monarquía y su entorno y ha abierto interrogantes que precisan respuesta.

Más allá de la condena o no del personaje, está en juego el Estado de Derecho y la dignidad de una institución que se supone está al servicio de España. En este sentido es muy conveniente saber si el Rey intentó tapar los presuntos actos delictivos de su yerno cuando lo envío a EE.UU. como también sería bueno conocer si todos o algunos de los miembros de la Familia tienen cuentas en el extranjero y, por supuesto, de dónde provienen esos ingresos de esas cuentas.

Cada 14 de Abril los demócratas españoles tenemos una obligación de merecido homenaje a aquellos que defendieron la democracia frente al golpe de Estado de 1936. Los que la defendieron antes del golpe, los que lo hicieron durante el mismo y aquéllos y aquéllas que lucharon por la democracia en los 40 años de dictadura y entre ellos y ellas, especialmente a los miles de comunistas que perdieron sus vidas o parte de ellas en los muros de los cementerios, en las cunetas, en los frentes de batalla de Europa, en los campos de exterminio nazis y en las cárceles franquistas.

Sin embargo, esto no será posible si miles de ellos y ellas siguen “desaparecidos” en cunetas y fosas indignas. Mientras que el Estado no asuma su responsabilidad, no cumpla con los convenios y tratados internacionales, por uno de los mayores genocidios de la historia contemporánea, no podremos pasar esa página de la historia, desde aquí seguimos exigiendo, verdad, justicia y reparación.

El Partido Comunista de España rechaza la sentencia del Tribunal Supremo en todos aquellos extremos que no se refieran a lo que realmente estaban juzgando y para lo que se han establecido las oportunas garantías procesales, es decir, no consideramos competente a ese tribunal para juzgar los crímenes de la dictadura porque no ha puesto en marcha los mecanismos que marca la propia Ley para Juzgarlos. Estos son los correspondientes derechos de las víctimas para personarse y dar su opinión sobre el proceso y los asuntos que se juzgan.

Ningún tribunal está legitimado para emitir sentencia alguna sin seguir un procedimiento que garantice los derechos procesales de las víctimas. Dicho más claro, el citado tribunal no puede dictaminar, como ha hecho, que los crímenes del franquismo no son considerados delitos contra la humanidad sencillamente porque no estaba juzgando eso. Este tribunal se ha extralimitado concientemente de aquello que estaba juzgando y para lo que había establecido los mecanismos garantistas de nuestro ordenamiento jurídico.

Las autoridades judiciales debieran actuar ante tal tropelía pero mucho nos tememos que no va a ser así. De ahí que hayamos decidido obviar todos aquellos extremos de la sentencia que no se refieran al asunto juzgado, la prevaricación o no del Sr. Garzón al investigar los crímenes del franquismo.

Seguimos pidiendo tutela judicial para aquéllos y aquéllas que fueron asesinados y enterrados en fosas comunes, seguiremos intentando la reparación judicial y a todos los efectos de los que fueron juzgados y asesinados tras juicios sumarísimos, y continuaremos buscando la manera de que los crímenes del franquismo sean considerados como lo que realmente son, delitos contra la humanidad y por lo tanto, siguiendo la doctrina del propio Supremo, delitos que deben ser conocidos, perseguidos y condenados por parte de los Tribunales de Justicia.

No olvidamos a los héroes de la democracia en este nuevo 14 de Abril, les rendimos el sentido homenaje que merecen y que en muchas ocasiones les han negado instituciones y partidos que se reclaman democráticos.

Sin duda la necesidad de abrir el proceso constituyente republicano está más extendido hoy que cuando hace un año celebramos el 80 aniversario. El empobrecimiento de la población, la falta de futuro y la reducción de servicios que creíamos para toda la vida están acrecentando esa necesidad. La República que viene es el marco económico, social, político, cultural e institucional del que los ciudadanos y ciudadanas se dotan libremente y por el que se consienten para afrontar los problemas y sus soluciones. Es la respuesta a la injusticia y el desequilibrio social.

Es momento de unir esfuerzos en la idea común de la apertura del proceso constituyente republicano, a esa tarea nos vamos a entregar los comunistas y a esa tarea animamos a todos y a todas.

Este 14 de abril se conmemoran 81 años de la proclamación de la II República española, la experiencia más genuinamente democrática de nuestra historia.

En el espacio de apenas cinco años y pese a la sistemática resistencia del poder económico, militar y eclesiástico, la “república de trabajadores de toda clase” inició la reforma agraria, instauró el estado laico, generalizó la jornada laboral de 8 horas, reguló el derecho de huelga, potenció los convenios colectivos, impulsó la educación, la ciencia, el arte y la cultura, reconoció el derecho de voto a la mujer, legalizó el divorcio y aplicó una política exterior de defensa de la paz y la democracia.

Por su orientación y realizaciones, la II República significó para amplios sectores sociales más derechos y más democracia.

Sin embargo, ese proyecto de país apenas esbozado fue truncado por el golpe militar-fascista de 1936. Los cuarenta años de dictadura que le siguieron desmantelaron esa obra y blindaron en el poder a una coalición de militares, banqueros y miembros de la jerarquía eclesiástica.

Tras muchos años de dura lucha por la democracia y la libertad, la Transición reforma el viejo edificio donde se cobijaba esa coalición de poder. La amplia mayoría de la sociedad consiguió de nuevo, aunque con muchas limitaciones, derechos, libertades y democracia.

Más de treinta años después, la crisis económica es utilizada para acabar con conquistas duramente conseguidas haciendo a su vez que el marco político entre también en crisis.

El poder del mercado determina al poder político, desmantela los avances políticos y sociales y limita la democracia. El sistema político, con la ley electoral como punta de lanza, constriñe y falsea la participación y la voluntad popular. La reciente reforma constitucional consagra el sometimiento del bienestar social a los intereses de los especuladores y los banqueros.

Sin embargo, la contestación crece. La memoria, pese a quien pese, no se ha perdido. Sabemos que sólo a través de la lucha y la movilización podemos conseguir los derechos que nos están quitando. Sabemos que sólo juntándonos podremos darle la vuelta a esta situación. Porque somos más.

Frente a un modelo de país basado en la especulación y el ladrillo, sometido al poder económico, donde los principales partidos monárquicos compiten a la hora de satisfacer las necesidades de uno u otro sector económico, es necesario poner en pie un nuevo proyecto de país.

Un nuevo proyecto de país que ponga en el centro de su política y su economía la participación activa y el bienestar social de la mayoría, la democracia participativa y los derechos sociales.

Para esto, apostamos por abrir un proceso constituyente.

La apuesta por un proceso constituyente es una llamada a luchar por nuestro futuro, a recuperar la soberanía popular y dar poder a la mayoría social trabajadora como realización de la democracia.

 Un proceso constituyente entendido como articulación de una amplia mayoría social movilizada en la lucha democrática por sus derechos.

Apelamos al poder constituyente, al conjunto del pueblo, el único que es capaz de definir y decidir el proyecto de país que queremos.

Un país con más derechos y más democracia, que hoy sólo puede significar una cosa: la Tercera República