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Fiesta PCE 2012

Publicado: septiembre 19, 2012 en Partido Comunista de España, PCE

Como todos los años se aproxima el mes de septiembre y con él la Fiesta del PCE. En esta ocasión la Fiesta tendrá lugar los próximos días 21, 22 y 23 en el Parque Dolores Ibárruri de San Fernando de Henares (Madrid).

Como viene siendo la tónica general de esta fiesta desde que se empezase a celebrar hace ya unas cuantas décadas, durante todo este fin de semana música, gastronomía, literatura y cultura se darán cita en Madrid para el disfrute de todo aquel que se quiera pasar por la Fiesta del Partido Comunista de España.

En esta ocasión la música vendrá de la mano de EXCÓMUNION, FRAC, REPERCUSIÓN, LOS CHICOS DEL MAÍZ, REINCIDENTES, y como no del tradicional festival flamenco.

Durante estos tres días la presentación de libros y documentales, las charlas y conferencias, las decenas de stands de movimientos sociales y partidos internacionales, y demás actividades organizadas no dejaran ni un solo segundo al aburrimiento.

Entre todas las actividades de este año destacan la presentación del último libro de Julio Anguita en la cual participará Alberto Garzón, un coloquio político-sindical en el que participaran Cayo Lara (Coordinador General IU), Cándido Méndez (Sec. Gral. UGT) e Ignacio Fernández Toxo (Sec. Gral. CCOO), y como no el mitin central de la Fiesta en el que participarán Julio Setién (Alcalde de San Fernando de Henares), José León (Sec. Gral. UJCE), Cristina Simó (Sec. De Mujer PCE), Daniel Morcillo (Sec. Gral. PCM) y José Luís Centella (Sec. Gral. PCE).

En definitiva, este fin de semana vuelve a tener lugar a escasos kilómetros de Madrid la principal fiesta de los comunistas y de la Izquierda española en general.

Más información:

http://www.fiesta.pce.es/2012/index.htm

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Ha muerto Santiago Carrillo Solares, el de las tres vidas: la lucha antifascista desde los ideales comunistas, el proceso normalizador de la Transición y su adscripción a posiciones modernizadoras que, por ejemplo, lo acercaron mucho a las propuestas de ZP al principio de sus dos mandatos.

Lo conocí a mediados de los setenta en el piso de la Fundación de Investigaciones Marxistas en la calle Alameda. Preparábamos la fase final de la legalización y, algo después, las primeras elecciones generales. Su voz había vibrado hablando del ruido de sables en la reunión de Capitán Haya, donde confirmamos que no estábamos por procesos separatistas y aceptábamos la bandera como parte de un texto constitucional; después alguien añadió, pero fuera de la reunión, una aceptación de la corona que no se discutió.

Tenía prisa. Prisa por ocupar el espacio moderado de los socialistas y sus cuarenta años de vacaciones, como repetía Tamames. Prisa por adquirir no exactamente notoriedad, sino una respetabilidad que lograra superar su imagen, la imagen que de él había labrado el franquismo. Prisa que lo llevó a adaptar el partido a través de métodos de urgencia a una desactivación que convenía a la paz social requerida por la llamada Transición.

Recuerdo uno de sus argumentos, a raíz de sus declaraciones en una de las universidades más reaccionarias de los Estados Unidos: si quitamos el leninismo, en las próximas elecciones subiremos al 25%. Aquí hay que enganchar la creación del Eurocomunismo.

Y recuerdo su mantra cuando las cosas empezaron a torcerse a principios de los ochenta (nunca superó que no pasáramos del 10%): a mí no me jodáis, venía a decir, que si yo quisiera, fuera del partido, sería una personalidad de relumbrón.

Pero de todas formas, en su vida primera, Carrillo fue un dirigente con valor, que se atrevió a todo, incluso a sustituir a Dolores antes de tiempo. No debemos,  en ningún caso, ocultar lo positivo: fue un luchador antifascista notable e incansable hasta el final de esta etapa.

Precisamente se va Carrillo en el momento en que la conciencia de que no fue una Transición tan modélica empieza a extenderse y cristalizar. Por una parte se habla de la necesidad de una segunda Transición; por otra, se habla de que es inevitable un periodo constituyente, dado el desgaste político, la voladura de la Constitución y la erosión multiplicadora que ha supuesto la crisis. Pero Carrillo se ha ido antes, en plena etapa de condensación de esta crisis política e ideológica.

Pero hay algo que sí ha impactado fuertemente en el ámbito de sus ideas: la crisis de la socialdemocracia. Todos los militantes que a partir de 1984 se fueron con él, acabaron en el PSOE. Él (que, por cierto, nunca fue expulsado del PCE a pesar de lo que se dice), los acompañó hasta la puerta, incluida parte de su familia, y se quedó fuera. Y lo mismo que en una etapa anterior se “enamoró” (era muy enamoradizo) de Suárez, tuvo el mismo flechazo político de Zapatero; y ahí se refugió. Era la idea de una nueva formación, más allá de la socialdemocracia, fresca y mediática, europeísta, que pudiera superar algo que él no dejó nunca de repetir: la política ya no es la lucha clase contra clase. Una formación que conectara con la construcción civilizada de la Europa de los ciudadanos frente a la Europa de los mercaderes. Y este derrumbe de la modernidad, después de la caída del Muro de Berlín, sí le ha pillado de cabo a rabo. Esta orgía de los mercados sí ha llegado a conocerlo Santiago con plena intensidad. Quizás por eso, buscando siempre agarrarse a las ramas del futuro, apoyó la necesidad de crear ciertas formaciones superadoras a la vez de IU y del PCE. Aunque hay que reseñar otra de las características de Santiago: desde el principio sabía que la realidad no podría derrotarlo jamás. ¿Qué hacía entonces? Cuando la realidad, como si fuera una chaqueta, no le cabía en la maleta de su pensamiento, recortaba la chaqueta hasta que cabía. Y lo sabía. Sabía que lo estaba haciendo. Pero también sabía que era un truco necesario para cualquier superviviente, y más para él, que era un superviviente profesional.

Participamos juntos en su primera (desde los años 70) y segunda vida (casi entera). En la tercera hubo que partir peras, máxime cuando mantenía la idea que tras él ya no podía existir el PCE. Además, en cierto grado, aunque seguía su entrañable relación con los viejos camaradas, había cambiado la épica de la resistencia (“Con los zapatos puestos tengo que morir”, Alberti) por un supuesto discurso de inteligencia modernizadora. Nadie supo nunca esconder mejor las derrotas que él. La segunda parte del libro que estoy escribiendo empieza con la muerte de Santiago; se llama: “La disciplina de la derrota”.

Que la tierra te sea leve, Santiago.

 

Felipe Alcaraz
Exdiputado y ex secretario general del PCA

La revuelta popular que prendió en Túnez en diciembre de 2010 dio el pistoletazo de salida a un fenómeno de movilización social y alteración de las estructuras de poder en una serie de países pertenecientes al Oriente Medio y al Magreb que se ha popularizado con el nombre de “Primavera Árabe”. En un primer momento los focos informativos recayeron sobre una serie de países que se encontraban en la esfera de influencia de EEUU y de países europeos como Francia: Túnez, Egipto, Bahréin, entre otros. Es decir, gobiernos autoritarios y dictaduras petroleras del Golfo al servicio de los intereses estratégicos regionales de una serie de países imperialistas. Aunque algunos gobiernos cayeron por la presión popular, y pese a que en las cancillerías occidentales se viviesen momentos de incertidumbre, parece que, a día de hoy, los procesos de transición puestos en marcha están en vías de estabilizar nuevas estructuras de poder que, pese a incluir el reconocimiento de una serie de mejoras o avances en materia de democracia y derechos, garantizan la continuación del predominio de la influencia de estas potencias en la zona. Aun así se mantiene la presión desde diversos sectores para tratar de revertir esta situación.

Tras el impacto generado en la opinión pública occidental por esta serie de revueltas, protagonizadas por masas desarmadas tal y como se vio en directo en los sucesos de la Plaza Tarar, y habiéndose estabilizado mal que bien la situación, el foco de la atención informativa se dirigió hacia una serie de países que, a diferencia de los anteriores, se caracterizaban por no estar sujetos a la influencia de las potencias imperialistas antes mencionadas. Se trata de Libia y Siria, dos países que desde los años sesenta han sido importantes exponentes de los postulados antiimperialistas en la zona, así como de lo que se conoció en su momento como “socialismo árabe”. También han destacado históricamente por su defensa de la causa palestina en contra de EEUU y su agente en la zona, Israel. Desde los medios se trató de equiparar los procesos que se estaban viviendo en estos dos países con las revueltas originales de la “Primavera Árabe” en Túnez y Egipto. Pero hay importantes diferencias entre uno y otro caso:

– Mientras en estos últimos la revuelta fue protagonizada por masas desarmadas con predominio de manifestaciones y ocupaciones relativamente pacíficas del espacio público, en Libia y posteriormente en Siria aparecieron, inmediatamente después del inicio de los disturbios, grupos fuertemente armados que se presentaban como exponentes de la llamada “oposición”. Desde los medios se trató de trasladar la visión de que se trataba fundamentalmente de manifestaciones pacíficas que eran reprimidas por las fuerzas gubernamentales, pero finalmente tuvieron que admitir la evidencia de que lo que estaba sucediendo en estos dos casos era muy diferente de lo ocurrido en Túnez, Egipto, etc.; es decir, que se trataba de enfrentamientos de carácter militar protagonizados por grupos armados contrarios a los regímenes en cuestión.

– En el caso de las revueltas contra sus gobiernos amigos, las potencias occidentales maniobraron para tratar de mantener en el poder a Mubarak, Ben Alí y demás dirigentes favorables a sus intereses (en el caso de Bahréin, se intervino directamente a través del traslado de efectivos policiales y militares procedentes de las petro-dictaduras vecinas para sofocar las protestas, tal y como reconocieron las autoridades locales el 14 de marzo de 2011; en el caso de Mubarak EEUU no dejó de apoyarlo hasta el último momento, e Israel siempre se posicionó abiertamente en su favor). En cambio, en los casos libio y sirio occidente emprendió una campaña de gran agresividad en contra de estos gobiernos y en favor de un cambio de régimen, dando apoyo activo en todas las esferas a los sectores de oposición que les eran favorables e incluso interviniendo militarmente a través de la OTAN, dejando clara la doble vara de medir y los distintos intereses en juego.

– En línea con lo anterior, tanto en Libia como en Siria salieron a la luz casos de mercenarios de origen extranjero (fue bastante difundido el caso de los franceses detectados en Libia, así como el de los turcos en Siria). Asimismo, los grupos armados de la oposición contaban con un nivel de suministro de armamento tal que hacía sospechar que su origen estaba en países como Francia. No existió este tipo de suministro ni de presencia militar y mercenaria en apoyo de las oposiciones de los países aliados de las potencias occidentales, más bien al contrario, tal y como demuestra el ya mencionado caso de Bahréin.

Si en Túnez, Egipto, etc. las movilizaciones tenían una importante presencia de fuerzas y contenidos de carácter laico (los Hermanos Musulmanes egipcios, fuerza de oposición de gran importancia en el país, se mantuvo relativamente al margen y con una postura ambigua hasta estar bien avanzado el proceso de la revuelta), en Libia-Siria han adquirido un importante protagonismo dentro de los respectivos grupos armados de oposición las fuerzas de combatientes internacionales ligados a Al-Queda, tal y como admitieron representantes del Ejercito Libre de Siria; el caso recuerda en este sentido el fenómeno de los muyahidín que acudieron desde todo el mundo árabe a luchar contra el gobierno pro soviético establecido en Afganistán en los años 80 del pasado siglo.

En el caso de Libia, el desenlace es conocido: Tras meses de combates entre las fuerzas leales al gobierno de Muammar el-Gadafi y las del opositor Consejo Nacional de Transición, el cual contaba con el apoyo militar de la OTAN que bombardeó repetidamente territorio libio, Gadafi fue derrocado y asesinado, y la oposición asumió el control del poder; el apoyo de occidente y la coordinación y complicidad de este con el nuevo gobierno era evidente y explícita antes y después de la caída del coronel.

Examinemos el caso sirio, que es el que nos ocupa, ya que es el que aún no ha tenido una salida en uno u otro sentido. Un breve esbozo de la historia del país desde la instauración del sistema de gobierno actualmente existente nos ayudará a darle sentido a los acontecimientos que se están viviendo en la actualidad.

Siria obtuvo la independencia en el año 1946. En 1947 fue fundado el Partido Baaz, de ideario panarabista (es un partido de ámbito supranacional que cuenta con distintas ramas en cada uno de los países en los que está presente), antiimperialista, laico y partidario del socialismo árabe (no marxista; desde esta doctrina se entiende que el marxismo es una ideología ajena y por tanto no aplicable al contexto de las naciones árabes). Fue en Siria y en Irak donde este partido tuvo mayor presencia, llegando al poder en ambos países al mismo tiempo y manteniendo con los respectivos Partidos Comunistas (ambos muy poderosos y con gran presencia e influencia entre el pueblo) una relación oscilante que iba desde la colaboración hasta la represión sangrienta. En 1963 el Partido Baaz accedió al poder tras una revuelta con una importante participación de sectores nacionalistas y progresistas del ejército. Hubo diversas oscilaciones respecto del rumbo que debía tomar el país, con fracciones del propio partido enfrentadas agramente entre sí, hasta que en 1970 Hafez al-Assad tomó el poder mediante un golpe incruento y estableció los rasgos que caracterizarían la política siria durante las siguientes décadas:

– Siria destacó por su posición antiimperialista y contraria a la injerencia de occidente en el mundo árabe. También por su inequívoca toma de postura pro-palestina y contraria a las políticas desarrolladas por el estado de Israel en la zona (con quien mantiene el enfrentamiento por la ocupación israelita del territorio sirio de los Altos del Golán, que perdura hoy día). Por otra parte, cuando en 1976 las fuerzas de paz árabes, compuestas fundamentalmente por efectivos sirios, intervinieron en la guerra civil en Líbano, lo hicieron en contra de palestinos y fuerzas de izquierda locales, y en favor de los cristianos de derecha que se les enfrentaban. Asimismo, Siria tuvo sus mas y sus menos con las diversas facciones de la OLP al entrelazarse y en muchos casos contraponerse los intereses nacionales sirios y los del movimiento palestino de liberación.

– En 1972 fue creado el Frente Nacional Progresista, coalición de partidos de orientación socialista y patriótica en vigor hasta hoy día y que sirve de sostén del gobierno encabezado por el Baaz (el cual, hasta la promulgación de la nueva constitución este mismo año, tenía asignado de manera explícita en el texto constitucional el papel de liderazgo del gobierno del Estado y de la vida de la sociedad siria, lo que le otorgaba el monopolio del poder). En este Frente está integrado el Partido Comunista Sirio, que apoya de forma crítica el sistema de gobierno ahora existente en el país.

– La política económica de Siria ha estado caracterizada durante los años 70 y 80 por sus importantes rasgos socializantes. Es por esto, junto con sus tomas de posición en materia internacional, por lo que ha sido un país habitualmente relacionado con la izquierda, siquiera de manera difusa. Importantes niveles de participación estatal en unas empresas que en gran medida eran de capital mixto, privado y público. Pese a ello, nunca ha sido considerado un país socialista como tal, sino más bien uno de aquellos países en vías de desarrollo gobernados por una alianza popular, nacional y antiimperialista que en un futuro abriría el camino al socialismo; este tipo de gobiernos abundaban como consecuencia de la descolonización y eran vistos con buenos ojos por parte del movimiento comunista más cercano a las tesis de la Unión Soviética y al MNOAL.

– A nivel internacional, y en el marco de la guerra fría, Siria fue aliada de la URSS en contra de los intereses de EEUU e Israel, y gozó de buenas relaciones con los países del campo socialista.

– En materia religiosa, en Siria rige una total separación entre religión y estado, siendo fomentados desde instancias públicas principios y normativas modernizadoras de carácter laico. Desde el gobierno se promueve la represión del islamismo político, que se opone al modelo de estado vigente. No obstante la presidencia de la República tiene que ser ostentada por un musulman.

La desaparición de la URSS, aliado preferente de Siria hasta ese momento, supuso cambios en aspectos fundamentales que llevaron a una involución en lo que respecta a los elementos más progresistas de la línea política del país. Así, como ocurrió en muchos países del Sur que tras la descolonización habían adoptado políticas más bien progresistas y antiimperialistas, se fueron abandonando paulatinamente los rasgos más a la izquierda del discurso oficial para adecuarlo a los nuevos tiempos de anticomunismo. En lo económico, el predominio neoliberal también llegó a Siria, que implementó durante los años 90 y la primera década del siglo XXI programas de liberalización de la economía, privatización y de relativo adelgazamiento de los servicios públicos, lo que ha supuesto un deterioro del nivel de vida de la ciudadanía siria. En lo político, se ha mantenido hasta hoy el predominio del Partido Baaz, siendo sustituido Hafez al-Assad en la presidencia del país por su hijo y actual presidente Bashar, aspecto muy criticado por sus similitudes con una sucesión de tipo más bien dinástico padre-hijo que da una imagen negativa de control arbitrario del poder. Otro aspecto que ha dañado la legitimidad del sistema ha sido la percepción a nivel popular de la existencia de cierta corrupción y nepotismo en beneficio tanto de quienes forman parte de la administración estatal como de sectores empresariales que antes formaban parte de la gestión de las empresas de capital mixto y en los últimos años se han beneficiado de las privatizaciones, y que forman la burguesía nacional históricamente aliada del baazismo. En materia internacional Siria se ha mantenido en postulados antiimperialistas pero con un perfil más bajo. Son de destacar sus alianzas regionales con Hizbullah en el Líbano y con Irán con quienes comparte su oposición a la injerencia imperialista en la zona, pese a ser entidades de carácter islamista y no laicas, y que tampoco pueden ser consideradas socialistas o progresistas salvo en lo que se refiere a su antiimperialismo y defensa de la soberanía nacional.

En cuanto a la crisis que se vive actualmente, que como hemos dicho, pese a haber existido manifestaciones populares de descontento relativamente amplias, se ha convertido rápidamente en un conflicto armado de baja intensidad a partir de la irrupción de los grupos armados antigubernamentales. A día de hoy, y tras una fase de combates muy cruentos, se puede decir que la oposición armada encabezada por el Ejército Sirio Libre ha sido derrotada pese a haber contado con el apoyo explícito y activo de Occidente, Israel, Turquía y las dictaduras del Golfo Pérsico. La postura inflexible de China, Rusia, y de países como Irán o los gobiernos progresistas de América Latina con Venezuela y Cuba a la cabeza han limitado la capacidad de intervención directa del imperialismo. Señalar también que en los medios críticos con el imperialismo se analiza el intento de cambio de régimen en Siria como un paso previo necesario desde el punto de vista geoestratégico y militar para llevar a cabo el plan más ambicioso de EEUU e Israel en la zona: Atacar Irán.

Como respuesta política a la crisis, desde el gobierno se ha impulsado una nueva constitución que ha sido aprobada en referéndum por una amplia mayoría, y que contempla reformas como la limitación de mandatos presidenciales o la desaparición del papel de rector del estado y la sociedad que la anterior constitución otorgaba al partido Baaz. En las últimas semanas la relativa calma se ha visto sacudida por atentados indiscriminados llevados a cabo por sectores de la oposición.

El Partido Comunista Sirio ha mantenido durante todos estos años su presencia en el Frente Nacional Progresista y su apoyo al gobierno establecido, si bien se ha mostrado muy crítico con la política de liberalización económica. Así, en un comunicado difundido al principio de la crisis, estableció su posición:

– Crítica de aspectos importantes de la línea seguida por el gobierno como la deriva neoliberal predominante desde los años 90 que ha llevado a un empobrecimiento de amplias capas y que habría servido de sustento a gran parte del descontento popular manifestado desde el inicio de la crisis. Exigencia de reformas políticas que caminen hacia una apertura del sistema político y que fomenten la participación popular y la profundización democrática de un modelo con importantes limitaciones en este sentido.

– Mantenimiento del apoyo al gobierno de al-Assad y continuidad de la presencia del Partido en el FNP por considerar que una parte importante de la oposición estaría al servicio de una estrategia del imperialismo que busca propiciar un cambio de régimen que acabe con las posiciones antiimperialistas y de defensa de la soberanía nacional actualmente vigentes a su juicio en el gobierno de Siria.

Secretaría de Política Internacional del PCE

EL pacto que ellos llaman consenso abarca por supuesto a UPN y PSN, y solo a ellos.

El resto, incluida la comunidad escolar de Donapea y la sociedad en general, desde la perspectiva de los duros recortes que se están aplicando a la educación pública y a otros servicios básicos, no entendemos sus prioridades.

¿Cómo va a ser prioritario gastar 27 millones de euros en derribar un centro como Donapea, que da un servicio excelente, para construirlo en otro lugar?

Solo este año, se han recortado 27 millones de euros en la educación pública de Navarra.

Solo este año, se han recortado 350 profesores en la educación pública de Navarra. 350 profesores que pueden ser mantenidos durante casi 3 años, con esos 27 millones de euros.

Dicen que los convenios están para cumplirlos y a eso reducen todo su argumentario de año y medio en este tema, que es como quedarse sin argumentos, porque llevan casi un año, desde octubre de 2011, denunciando unilateralmente convenios y contratos de todo tipo, en todas las áreas y que afectan a todos los servicios, con el único argumento de ahorrar.

El convenio firmado en 2011 entre Gobierno de Navarra y el FIMA de la Universidad Privada de Navarra debe de ser de los poquitos que no se pueden tocar, ni reducir ni cambiar una coma, aunque se demuestre una y otra vez, que hay alternativas, que se pueden construir los centros de investigación privados y al mismo tiempo mantener el CIP Donapea donde está.

Esta alternativa sí que conseguiría un gran consenso político, educativo y social, pero ellos no quieren. A UPN y PSN les basta con su consenso. Y le llamarán responsabilidad política, cuando lo que significa es un derroche de dinero público con un solo beneficiario, que es la entidad privada Universidad de Navarra.

Una universidad, que dispone de varias parcelas en su propio campus, calificadas ya urbanísticamente, para poder construir de inmediato los centros de investigación en ellos, y sin embargo, lleva esperando año y medio a la resolución del culebrón Donapea, perdiendo un tiempo precioso en la tan necesaria y estratégica inversión para Navarra que supondrán los tres nuevos centros de investigación.

¿Cómo es posible que con los índices de paro creciendo y la economía de Navarra cayendo como lo está haciendo, aún no le hayan dado vía a esa fuente de desarrollo económico tan importante para nuestra Comunidad Foral en todo este tiempo?

¿Cómo es posible que se esté retrasando una inversión de 225 millones de euros y la creación de 400 puestos de trabajo, habiendo terrenos ya calificados en el propio campus de la Universidad y cuya tramitación pasa solamente por la solicitud de una licencia de construcción?

Son preguntas que añadimos a la pregunta del millón, que aún no se han dignado a contestar. ¿Por qué los nuevos centros de investigación tienen que ocupar los terrenos que ocupa el CIP Donapea, destruyendo de paso este edificio? En el último pleno del Ayuntamiento de Pamplona, proponíamos al Gobierno de Navarra que negociara con esta entidad otras ubicaciones. Entre ellas la parcela que posee la Universidad de Navarra junto al actual CIMA con una superficie de 61.143,42 m2.

Es una pregunta que se hace, por cierto hasta el Defensor del Pueblo en la respuesta que da a la Comunidad Escolar del CIP Donapea en un informe del pasado 13 de agosto, sugiriendo al Departamento de Educación que valore el solicitar “un estudio que analice, con parámetros urbanísticos,si es posible compatibilizar el mantenimiento del CIP Donapea con la futura implantación de los tres nuevos centros de investigación biosanitarias, mediante la adecuada ordenación urbana que permitiera la coexistencia de todas estas edificaciones y sus servicios, cada una de ellas con sus propias características y necesidades, y con las limitaciones y distancias entre ellas que fuera menester para evitarse molestias y condicionamientos”.

A pesar de todo ello el PSN, durante año y medio de culebrón ha puesto pegas a todo menos al traslado del CIP Donapea a otro lugar. En contra de la propia comunidad escolar de ese centro público, ¿están decidiendo, o lo han decidido ya?, que se debe trasladar, sin importar el coste, no solo económico sino de cambios en el Plan Municipal y otros a determinar, según cual sea el lugar elegido.

Es evidente el rechazo social a este proyecto: el Ayuntamiento de Pamplona rechaza esta operación, aunque el PSN se abstuviera, la gran mayoría de los miembros de la comunidad educativa rechazan este traslado conscientes de la situación económica tan precaria que atravesamos, el Defensor del Pueblo solicita un informe urbanístico que analice si pueden compatibilizarse Donapea y los nuevos centros de investigación…

Desde Izquierda-Ezkerra nos sumamos también a la iniciativa planteada por el Defensor del Pueblo, además de las ya presentadas en el Parlamento, con el objetivo de que el CIP Donapea siga estando donde está, sin oponernos por ello a ninguna iniciativa de inversión privada.

 

MARISA DE SIMÓN Y EDURNE EGUINO, PARLAMENTARIA Y CONCEJALA DE IZQUIERDA-EZKERRA, RESPECTIVAMENTE

Antes de cada proceso electoral todos los partidos políticos que deciden concurrir al mismo elaboran un programa electoral. En estos programas cada organización detalla las políticas que tiene previsto poner en práctica durante la siguiente legislatura. La elaboración de estos documentos puede ser más o menos transparente o participativa. Algunos partidos abren el proceso de elaboración de su programa a toda la ciudadanía y organizaciones sociales interesadas, otros partidos encomiendan esta tarea únicamente a sus militantes, y otros encargan esta misión a opacas fundaciones dependientes de sus propias estructuras organizativas.

A pesar de lo diferente de la elaboración de los programas electorales, en lo que todos los partidos políticos coinciden es en que estos programas deben ser un contrato o compromiso firme que adquieren las organizaciones con sus votantes y con toda la ciudadanía en general, ya que una vez que todas las organizaciones políticas presentan sus programas, es la ciudadanía la que tras el estudio o revisión de los mismos decide otorgar su voto a uno u otro partido en base a la promesas que figuran en cada uno de ellos.

Por lo dicho en las líneas previas, se presume que una vez llegado un partido político al Gobierno está obligado legalmente a cumplir y poner en práctica todo lo que debidamente figure en su programa electoral. Haciendo una comparación bastante simple, cuando una persona particular adquiere un compromiso o firma un contrato con otro particular, cuando una de las partes incumple el citado compromiso, la parte damnificada acude a la Justicia, y esta sanciona debidamente a la parte incumplidora.

Pues bien, en la actualidad, el Gobierno del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy esta estafando a toda la ciudadanía del Estado español. Desde que este señor obtuvo la presidencia del Gobierno únicamente se ha preocupado por incumplir todas y cada una de las promesas que figuraban en su programa electoral.

Durante los últimos meses del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, así como durante toda la campaña electoral, Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Esteban González Pons y el resto de dirigentes del Partido Popular fueron los encargados de vociferar todas y cada una de las promesas electorales que ellos mismos incumplirían pocos meses después; no subir el IRPF, no subir la luz, no tocar ni las pensiones, ni la sanidad, ni la educación; no inyectar ni un solo céntimo a los bancos que no ofrecían liquidez a las familias, no abaratar el despido o no promover una amnistía fiscal.

Cuando ya parecía que era imposible incumplir una promesa electoral más, el señor Rajoy salió a hombros por la puerta grande de la mentira e incumplió de nuevo una de sus máximas promesas electorales: no subir el IVA. Durante toda la pasada campaña electoral los populares juraron y perjuraron que no subirían el IVA bajo ningún pretexto, juramentos que no tardaron en olvidar nada más llegar a la Moncloa.

En el caso de la subida del IVA lo más grave de la cuestión no reside en el propio incumplimiento de la pertinente promesa electoral, sino en la burda hipocresía con la que los populares han jugado con la población española. Tirando de hemeroteca nos acordamos de lo dicho por estos señores de la subida del IVA llevada a cabo por el Partido Socialista en julio del 2010. Toda la maquinaria mediática de los populares se afanó por cargar contra esta subida ya que la misma conllevaba más paro, menos consumo, menos bienestar, menos recuperación, menos economía, menos inversión, menos comercio, menos actividad, más recesión, menos negocio, menos ahorro y menos oportunidades (todo ello palabras textuales de su lideresa madrileña).

Estos señores tan faltos de memoria, que ponen en práctica las satánicas medidas que ellos mismos condenaban hace dos años, nos toman por estúpidos e intentan hacernos creer que hoy es necesario lo que ayer era un suicidio económico. Con la actual subida del IVA los populares únicamente van a lograr contraer más la economía y reducir más el consumo, así como estrangular más si cabe a las familias, autónomos y pequeñas empresas, las cuales se van a ver condenadas a la subida de precios y, por consiguiente, a la reducción de sus ventas.

¿Hasta cuándo vamos a permitir la ciudadanía que estos señores nos estafen incumpliendo de forma descarada todas y cada una de sus promesas electorales? En una presunta democracia del siglo XXI tendrían que existir herramientas o mecanismos democráticos que velasen por el cumplimiento de los programas electorales de los partidos políticos, y que a su vez sancionasen y expulsaran del gobierno a todo aquel que incumpliera la más mínima de sus promesas electorales.

Por todo ello, ante la continua prostitución del sistema imperante, y ante la demostrada inoperancia de PP y PSOE (los dos partidos políticos cómplices del sistema bipartidista), se antoja imprescindible una rebelión democrática que haga frente a la guillotina social empleada tanto por el Gobierno central como por el Gobierno de Navarra.

 

Articulo de opinión publicado en el Diario de Noticias de Navarra.

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/09/04/opinion/colaboracion/mentiras-programaticas