Las manchas de los Sanfermines.

Publicado: julio 17, 2012 en Encierro de la Villavesa, Recortes Educación, Riau-Riau, Sanfermines, UPN, Yolanda Barcina

Una vez pasados ya los Sanfermines del 2012 es hora de hacer las pertinentes valoraciones. Estos días todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Pamplona salen a la palestra y presentas sus correspondientes valoraciones al grueso de la ciudadanía pamplonesa.

Como todos los años salvo algún incidente aislado (alguna pelea, algún intento de agresión sexista y más de un robo de cartera) poco mas cabe señalar en cuanto a sucesos provocados por la ciudadanía se refiere.  Por contra, durante los Sanfermines de los pasados días se produjeron dos incidentes totalmente evitables que ensombrecieron nuestras afamadas fiestas. Efectivamente, estos dos hechos a los que me refiero fueron los incidentes del Riau-Riau y el brutal y desproporcionado desenlace del popular Encierro de la Villavesa. La gravedad de lo acontecido en estos dos actos no reside en lo incívico de los propios incidentes, sino en la más que reprochable actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como de los responsables del propio Ayuntamiento de Pamplona. Pero vallamos por puntos.

Este año 2012 el señor alcalde de Pamplona se empecino en recuperar el tradicional Riau-Riau pero de una forma más que reprochable. Tras que este acto popular se suspendiera en 1991 y 1996, el señor Enrique Maya nos sorprendió a los pamploneses hace unos meses con la alocada idea de recuperar a todo correr este acto tradicional.

Desde un primer momento se le acuso de ocurrencia populista y desde muy diversos sectores se censuro la misma; representantes de la Policía Municipal, agentes festivos y algún partido político. La tónica general de la crítica era que en estos momentos el distanciamiento entre la clase política y la ciudadanía es abismal, cuestión a  la que el señor alcalde parecía hacer oídos sordos olvidando todo lo que él y sus compañeros de partido habían hecho en los últimos meses: escándalo de las dietas de Caja Navarra, inaceptables recortes en Sanidad y Educación Pública, o la propia actuación presuntamente irregular del señor alcalde en las obras del Palacio del Condestable.

No solo lo comentado hasta el momento enrarecía el ambiente previo a los Sanfermines, sino que apenas unos días antes del inicio de las fiestas se conoció la noticia de que UPN volvía a negar un espacio a la plataforma ciudadana Gora Iruñea! para que llevase a la práctica su programa festivo, el cual era en muchos casos hasta de mayor calidad cultural que el del propio Ayuntamiento.

Con todo ello, los incidentes en el Riau-Riau parecían más que asegurados, y efectivamente, llego el momento y se produjeron los esperados incidentes. Ante todo hay que decir que estos incidentes no pueden ser comprendidos ni justificados bajo ningún concepto, pero aun así hay que reconocer la actitud suicida de UPN en general y de Enrique Maya en particular por intentar recuperar en solitario y dejando de lado al resto de agente festivos una tradición que ya en su momento genero violentas tensiones.

Al respecto del Riau-Riau solo cabe esperar que todos los agentes involucrados en el mismo aprendan de sus errores para que actitudes caciquilmente populistas no lleven a la desaparición definitiva de este acto tan querido por todos los pamploneses.

Una vez finiquitado el tema del Riau-Riau, es obligado hacer referencia  a lo acontecido en el popular Encierro de la Villavesa.

Como viene siendo habitual en los últimos 15 de Julio, infinidad de pamploneses (en la prensa se llego ha hablar de casi 1.500) se negaban a terminar las fiestas sin correr su particular encierro, y a las 8.00 del día 15 allí se encontraban plantados en la cuesta de Santo Domingo dispuestos a correr delante de un falso Induráin.

El peculiar encierro que año tras año va ganando en participación subió la Cuesta de Santo Domingo, cruzo la Plaza Consistorial, derrapo en la Curva de Mercaderes y se adentro en la afamada Calle Estafeta sin problema alguno, hasta que a finales de la Estafeta se topo contra una barrera conformada por agentes antidisturbios de la Policía Municipal.

Los corredores de este particular encierro se quedaron estupefactos ante la chulesca y provocadora actitud de quienes les obstruían el paso. Los agentes de la Policía Municipal de Pamplona, perfectamente uniformados con cascos y escudos antidisturbios, grabaron con una mini cámara en todo momento a los jóvenes corredores, e incluso hubo dos agentes que desde el primer momento rociaron a los intrépidos corredores con sprays de pimienta.

Los agentes de la Policía Municipal que en todo momento se mostraron obcecados en no dejar continuar este encierro popular, únicamente argumentaban que este acto paralizaría la circulación de la ciudad y que retrasaría las tareas de limpieza de la misma.

Por una parte, el presuponer que este particular encierro paralizaría la circulación de la ciudad se antoja inteligible, ya que además de tratarse de un domingo 15 de julio a las 8 de la mañana, únicamente se hubiera cortado un tramo de apenas 20 metros de una sola calle de la ciudad. Y aun y todo, ¿Qué perjuicio hubiera conllevado a la ciudadanía el que se cortase la circulación de esa calle durante apenas 10 o 15 minutos?¿No se cortan infinidad de calles varias horas durante el resto del año para otro tipo de actos religiosos o deportivos?

Por otra parte, la otra acusación de retrasar las tareas de limpieza de la ciudad se antoja igual o más estúpida que la anterior. Tras unas fiestas de semejante magnitud como son los Sanfermines, la práctica totalidad de las calles del centro de la ciudad se convierten en verdaderas escombreras, por lo que lo de retrasar las tareas de limpieza se convierte en otra insulsa falacia, ya que calles por limpiar sobraban ese día a esa hora en esta ciudad, pudiendo dejar la limpieza de esa calle para después de las 8.15 de la mañana.

Como se puede apreciar, las dos únicas escusas que pusieron las autoridades para no dejar desarrollar ese acto con normalidad son meras estupideces caciquiles.

A todo esto, los jóvenes allí congregados siguieron a lo sullo en la calle Estafeta sin hacer caso  a las provocaciones (sprays de pimienta incluidos) de los agentes del orden. Por un lado, los jóvenes no cesaban en su intento de continuar con su fiesta, y por otro lado la Policía Municipal comenzó a tensar el ambiente con desaires y provocaciones a los jóvenes. Con el paso de los minutos el ambiente fue enrareciéndose y tras algún porrazo indiscriminado de la policía, algún joven respondió con el lanzamiento de algún objeto contra los policías allí presentes. En ese momento, por el final de las calle Estafeta apareció una nueva barrera de agentes antidisturbios de la Policía Nacional, y tras abrirse la barrera de la Policía Municipal, los recién llegados emprendieron una brutal y desproporcionada carga contra los jóvenes. Las carreras, golpes y pelotazos indiscriminados se reprodujeron por infinidad de calles de la parte antigua de la ciudad; Estafeta, San Agustín, Calderería, Navarrería, Aldapa, Del Carmen, etc.

Esta vergonzosa actuación policial se prolongo durante casi una hora y fue recogida por numerosas grabaciones. Esta brutal actuación se enmarca en la habitual práctica de estrangulamiento por parte de UPN a cualquier tipo de acto o movimiento popular que no sea manejado o dirigido por sus propios tentáculos.

Desde que la señora Barcina (hoy en día Presidenta del Gobierno de Navarra) llegara a la alcaldía de la ciudad, UPN se afanado en censurar cualquier acto cultural que nazca de la población pamplonesa; fiestas de los barrios, olentzeros populares, actividades de Gora Iruñea! o el propio Encierro de la Villavesa.

Primero fue Yolanda Barcina y hoy en día es Enrique Maya quien se ocupa de sustentar un modelo de Sanfermines muy poco popular, en el que la ciudadanía es una mera invitada que no puede involucrarse en la organización ni en la puesta en práctica de los mismos.

Ante el gris que durante años lleva predominando en el programa festivo de los Sanfermines, cada vez somos más los que exigimos que se deje participar a la ciudadanía en la organización de sus fiestas a través de órganos del propio Ayuntamiento como es La Mesa de los Sanfermines o a través de plataformas populares como Gora Iruñea!.

Unos Sanfermines multiculturales, interidentitarios y más populares son posibles por mucho que desde los despachos de UPN se opongan a ello.

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